¿Usted, qué opina?
Suicidio nacional?
Alvaro Puente Calvo
18/08/2008
El país y el mundo contemplaron alarmados las imágenes de nuestra policía apedreada, golpeada, denigrada salvajemente por multitudes sin control, sin ningún límite, contratadas para destruir y matar. Ya sucedió en Cordillera. Ya ocurrió en Sucre. Cada vez con más agresividad. Cada vez más brutal. Cada vez se llega más lejos en la barbarie y en la crueldad.
Primero: la policía retiró de oficinas de Yacimientos a los discapacitados. Sí. ¿Acaso no tenía que hacerlo? ¿En qué sociedad, en qué país del mundo se permite que un grupo, sea el que sea, se tome una empresa de cualquier tipo? ¿En qué país que funcione normalmente se permite que nadie queme estúpidamente la documentación que ni saben si es estratégica? Había que actuar, por muchas razones que tuvieran para reclamar los discapacitados y por mucha lástima que nos dé su situación. Había que actuar.
Segundo: Por las imágenes que nos mostró la televisión, parece que lo hicieron con respeto a la gente. La fuerza era necesaria. Parece que se los retiró a la fuerza, pero con una buena parte del respeto posible. Pudieron haber excesos, pero no se los vio. Lo que sí vimos fue violencia descontrolada e innecesaria de los mismos discapacitados y de los contratados para defenderlos.
Tercero: Aunque no hubiera existido la corrección policial, no se justifica la bárbara acción de las hordas de choque. Ni en el peor de los casos puede aceptarse que nuestra población actúe delincuencialmente.
¿Por qué? Porque no podemos destruir nuestra misma sociedad, nuestra patria. Ciertas instituciones hacen posible que convivamos. Ciertas instituciones son condicionantes para que vivamos juntos, para que funcionen nuestras ciudades y nuestro país, para que se respeten los derechos más elementales de la población. Si herimos estas instituciones, nos herimos nosotros mismos. Hacemos imposible la vida de todos.
Ante cualquier fallo judicial que disguste, se podría hacer saltar en pedazos todo el poder judicial. Podría masacrarse por cualquier razón a todas las autoridades municipales. En una escuela podrían azotar a maestros y directores para escarmentarlos de exigir esfuerzo. En una empresa, a los gerentes o a los patrones. Se podría asaltar a cualquiera porque nos disgustan sus propiedades, o porque las queremos nosotros. La barbarie tendría siempre las mismas razones y los mismos resultados de destrucción y de muerte.
¿No le parece que actuar así es matar la misma sociedad que conformamos y necesitamos todos? En cualquier parte lo hacen las mafias. Lo pueden hacer los carteles de la droga o las organizaciones criminales. Lo hacen, porque luchan contra la sociedad. Lo hacen porque son delincuentes que crecen si la sociedad no se defiende. Nunca lo puede hacer la misma sociedad. No lo pueden promover nuestras autoridades ni nuestros líderes. No lo pueden aplaudir y fomentar nuestros canales de televisión ni nuestras emisoras de radio. No lo puede apoyar nadie de nuestra sociedad, porque matamos a Bolivia y a Santa Cruz. Sería el suicidio más absurdo.
¿Usted, qué opina? |