¿Usted, qué opina?
El decretazo
Alvaro Puente Calvo
01/09/2008
Estaba anunciado. Dijo el presidente que esta sería su andadura después del Referéndum Revocatorio. Con todo, Evo ha sorprendido a todos llamando a referéndum. Aunque lo sabíamos, ha levantado una densa polvareda política. Ha sorprendido y ha enfurecido.
El origen del problema es que nunca tuvimos el contrapunto político. Nadie ha sido capaz de entablar el debate fecundo. La oposición se ha replegado a las regiones, se ha engolado con discursos y amenazas imposibles de autonomías de facto y de rumbos nuevos al margen de la patria y nos ha privado a todos de la confrontación positiva, nos ha privado de la voz autorizada que ponga cordura. En esta orfandad, el gobierno avanza imparable y da uno a uno los pasos que la oposición teme.
Después de la guerra de Sucre nos quedó un proyecto de Constitución que pide a gritos una revisión. Hay que pulirle la redacción y las ideas. No tuvieron tiempo para discutir. No tuvieron humor para conversar y nos llegó así un proyecto de Constitución a medio cocer, a medio terminar. Los dos, el MAS y la oposición se enfrascaron en peleas absurdas, en guerras que no hacían falta y consumieron en vano el tiempo que tenían para cumplir su tarea. Al final, el MAS puso sobre la mesa su proyecto y la oposición pegó el portazo. Después todo terminó como en escapada.
La esperanza que nos quedaba era este referéndum. Ahora debiéramos criticar el proyecto a fondo. Luego deberíamos devolverlo a sus autores para que terminen lo inacabado, para que lo mejoren y lo aquilaten. La pena es que la polarización salvaje, la guerra infantil que vivimos a diario hará irracional el voto. Todo será continuación del hormonal enfrentamiento por todo y de todo. Es probable que el voto muestre otra vez la polarización apasionada y no encuentren un espacio la inteligencia y la cordura. Para el voto sereno y crítico hace falta un clima de paz, de comprensión, de diálogo. En el ambiente de nuestras calles, en el ambiente de violencia irracional y absurda, en medio de la confrontación que nos envuelve, el voto se convertirá sin remedio en un arma más para la pelea, en una pedrada más que unos y otros lanzarán con pasión al enemigo.
Aun nos queda tiempo. Hagamos que este tiempo sea de discusión, que nos sirva a todos para descubrir los puntos débiles del proyecto de Constitución y sus aciertos. Ojalá descubramos las razones de un lado y del otro. Ojalá recuperemos la cordura y empecemos a construir el diálogo que hasta hoy no supimos empezar. Ojalá sea más grande la inteligencia que la pasión y que los instintos salvajes. Ojalá los tres meses que quedan no sean el prólogo de otra guerra, sino la construcción de la paz que hasta hoy siempre quedó arrumbada en el olvido.
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