¿Usted, qué opina?
Nuestro inefable Yacimientos
Alvaro Puente Calvo
17/11/2008
No hay gasolina. No hay diesel. No pasan por nuestras calles los camiones repartidores de gas. Para todo tenemos colas absurdas, esperas enervantes, paralización. Tampoco estamos cumpliendo los contratos de exportación ni con Argentina ni con Brasil.
¿Qué pasa? ¿Por qué, de la noche a la mañana, nos falta lo que siempre fue nuestra riqueza? ¿Por qué llevamos meses arrastrando la misma angustia sin que aparezcan a la vista esperanzas de solución?
No se puede echar la culpa a los bloqueos. Primero, porque nadie bloqueó la gasolina que también nos falta y, segundo, porque ha pasado tiempo de sobra para superar el descalabro que aquellos bloqueos pudieron causar. Tampoco es el contrabando. Claro que lo hay, pero no es esa la causa que buscamos. Agrava un poco la situación, pero no explica el desastre absoluto que tenemos. Tampoco es verdad que haya exceso de consumo, ni es verdad que haya acaparamiento. Si no es el contrabando, si no es el bloqueo, si no es el acaparamiento, cuál es el culpable de que no lleguen a nuestros surtidores ni al campo lo millones de litros que nos hacen falta?
Quizás la primera culpa esté en las empresas petroleras que capitalizaron Yacimientos. Parece evidente que no invirtieron lo que acordaron invertir. No perforaron nuevos pozos. No buscaron nuevas reservas. No mejoraron la producción ni la refinación. No les importó preparar el futuro, quizás porque previeron que no les tocaría a ellos afrontarlo.
Fallaron ellos antes y hoy falla YPFB.
Yacimientos se dedica ahora a controlar el contrabando. Aumenta día a día la burocracia. Se inventa normas y controles que dificultan la comercialización, que frenan todo, que disimulan el problema y que los distraen a ellos mismos de su más grave obligación. Lo que no hace Yacimientos es lo que es su primera tarea. No hace todavía nada para mejorar y aumentar la producción, ni para aumentar la capacidad de las refinerías, ni para hacer ágil y eficiente la importación de diesel.
El Estado, o mejor, el Gobierno que no vigila el contrabando, tampoco ha dado a Yacimientos la importancia que hay que darle. No ha puesto a su cabeza a personas capaces, ni les ha dado los medios, ni les exige resultados. Ahí está el problema. Primero se hizo una capitalización que fue una rifa descontrolada de lo que teníamos y luego nos inventamos una empresa petrolera nacional que queremos que resista la mediocridad de sus conductores y que así supere el triste pasado que ha heredado.
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