¿Usted, qué opina?
Arde el Chaco
Alvaro Puente Calvo
14/04/2008
Arde el Chaco. Amenazas y desplantes han llegado al máximo. Sólo faltan las balas. Los propietarios de las grandes haciendas han hecho demostraciones de fuerza que nunca se hacen en tiempos de paz. Por el otro lado, los que hacen el saneamiento de tierras esta vez no han salido huyendo. Continúan allá desafiando a un sistema social capaz de todo.
Hay en juego dos temas. Uno es que hay que dar tierras al pueblo guaraní, el más grande de los pueblos orientales. Las necesitan para vivir. El otro es que tiene que terminar el sistema de explotación de los peones que en muchas haciendas todavía son propiedad de los patrones.
Lo supieron muchos gobiernos anteriores, pero ninguno tuvo valor para enfrentarlo. Ahora parece que por fin le hincan el diente. Lo hacen con lentitud, con indecisiones e ineficiencia. Con todo, parece que por fin se han armado de valor para hacer lo que lleva más de ochenta años de retraso. Muchos no lo saben. Otros lo niegan porque es increíble. Allá en el sur hay grandes fincas en las que cada peón trabaja hace una vida y no conocen aun el dinero. Y si alguno se va en busca de mejor suerte, salen a cazarlo por el monte con más fiereza que se caza al tigre, con armas y perros, lo castigan y lo devuelven a la condena que es su vida. Eso es lo que en todo el mundo se llama esclavitud. Cueste lo que cueste. es impostergable atacar esa herida social. Clama al cielo. La humanidad ha llegado a niveles de civilización increíbles y cada vez hilamos más fino en el tema de los derechos humanos. Sin embargo, en Bolivia, escondidos en el monte hay bestias que todavía se sienten con derecho a apropiarse de personas. Golpea la conciencia y el alma de todo el mundo.
Las Naciones Unidas dan por hecho que todos ya son libres y acaba de exigir mucho más. Acaba de dar la norma de que a estos pueblos originarios se les de un territorio en el que puedan ser de verdad libres. Esa es la otra tarea que se cumple en el Chaco.
Nadie duda de que las medidas que se deben tomar duelen a los grandes hacendados. Es normal. Todo su sistema económico está sustentado en la tierra arrebatada hace siglos a esos pueblos y en su trabajo obligado. Siempre ha sido así. Lo han mamado desde niños y no les cabe en la cabeza que los que nacieron para servirles, ahora reclamen el derecho a una vida que siempre fue privilegio sólo de ellos. Pero, lo reconozcan o no, abran los ojos o no, lo acepten o no, tiene que cambiar esa realidad y esa muerte.
A ellos nadie los va a dejar sin nada. Les quedarán miles de hectáreas de tierra. Seguirán siendo ricos, pero tienen que ceder un poco de lo mucho que tienen, para que los demás vivan, para que vivan con la elemental dignidad, para que avancen y mejoren, para que lleguen a ser ciudadanos plenos en este país, los que les labraron la fortuna.
Los grandes terratenientes han desenfundado las armas con las que defienden hace años su imperio, con las que cazan a los que escapan de sus garras. Pero su fuerza y sus balas no pueden detener la historia ni pueden suplantar la justicia. |