¿Usted, qué opina?
Nuestra abandonada Santa Cruz de la Sierra
Alvaro Puente Calvo
28/04/2008
¿Qué pasa en la Alcaldía de Santa Cruz? ¿Qué fue de nuestra bella ciudad capital, amada y envidiada? Ahora es un solo y generalizado desorden, un caos de abandono, de obras a medias, de basura y de escombros, de semáforos ciegos, de tráfico desesperante.
En las avenidas más concurridas hay huecos que sólo pasan desapercibidos a los personeros de la Alcaldía. Pavimentos agrietados y cansados que nadie repara. Las plazuelas y los parques de cada Unidad Vecinal son monte en el que podrían esconderse vívoras y hasta tigres. Los vecinos tienen que hacer minga para que su barrio se vea “pintudo”, mientras los encargados de cuidarlo no se mueven, ni han pensado hacerlo, no tienen ni jardineros, ni machetes, ni una escoba. Así, nuestros jardines no sirven para que jueguen los niños, ni para que conversen los enamorados, ni para que estudien los estudiantes.
¿Se ha fijado usted en las aceras? Desde el mismísimo centro de la ciudad hasta las afueras, el camino de los ciudadanos de a pie es una grotesca trampa para que tropiecen todos, para que se tuerzan los tobillos, para que se rompan el alma. Todos son desniveles y escombros y basura. Todo es abandono. Dice que las aceras son tarea de los vecinos, pero ¿quién lo norma? ¿Quién lo exige? ¿A quién le importa?
Los semáforos son un símbolo de la eficiencia y responsabilidad municipal. En ninguna esquina trabajan ni iluminan sus focos. Hay que adivinar si toca la luz roja o la verde. No sería difícil coordinar todas las esquinas del famoso casco viejo, pero los responsables de pensarlo no saben hacerlo, y no están acostumbrados a pensar. Ni se han enterado de que ya se había hecho en esta ciudad. No saben que su misión es mejorar el tráfico y la vida. Se creen que sus luces de colores son adorno. Ha intentado usted entrar a Urbarí o recorrer la flamante superavenida del Cristo Redentor? Ahí nos tienen horas detenidos en las que fueron rotondas, mientras semáforos estúpidos hacen pasar casi de uno en unos los miles de autos que se aglomeran. Han llegado a colocar semáforos que ni sus inventores saben para qué sirven.
En fin, podríamos continuar enumerando abandonos y absurdos. Podríamos recorrer los que fueron geniales Centros Culturales de los barrios, de los que no quedan ni las cenizas. Podríamos pasear las escuelas, museos de mugre y de desamparo. Podríamos entrar a los hospitales atestados de enfermos y faltos de camas y de calor humano. Podríamos dar una vuelta por nuestros perfumados mercados. Podríamos imaginarnos pasos a desnivel que en la Alcaldía aún no saben que son posibles. Podríamos posar la vista donde usted prefiera. A cada paso nos preguntaremos qué pasa con nuestro gobierno municipal. Nos preguntaremos quién dirige esa repartición que no funciona, nos preguntaremos qué maldición está matando al municipio que tanto queremos.
¿Será esta la consecuencia de la repartija de cargos entre los partidos aliados? ¿Será que se fueron a España todos los inteligentes y los eficientes? ¿Será que los gobiernos municipales anteriores dejaron lesión cerebral? Qué será! Lo cierto es que Santa Cruz, cada uno de sus habitantes, tiene derecho a esperar mucho más. Se lo cuento porque pudiera pasar lo mismo en cualquier provincia, en cualquier pueblo, en cualquier comunidad y todos tenemos que gritar lo que haga falta para que se ponga remedio. |