¿Usted, qué opina?
¿Y ahora, qué?
Alvaro Puente Calvo
05/05/2008
¿Ha pasado el 4 de mayo. Ha pasado el referéndum temido y esperado, sobre el proyecto de Estatuto autonómico cruceño y ahora la vida nos trae la respuesta a la pregunta que tantos se hacían: “¿Qué pasará después del 4 de mayo?” Ahora empezamos a vivir lo que hace muy poco era futuro insospechado.
Primero, como estaba previsto, ganó el SI. Fue claramente mayoritario. Con el voto, la población aprobó el proyecto de Estatutos. No hay discusión. La abstención llegó a niveles alarmantes. Era la consigna oficial y fue temiblemente numerosa, en contrapunto fuerte al SI triunfante. Menos alarmante, pero nada despreciable fue el NO. Es otro bolsón de rebeldía que habrá que escuchar en el futuro. Esas son las cifras.
Segundo. ¿Y ahora, qué? ¿Ahora, después del triunfo del SI, qué pasará? Ha pasado el tiempo de los desplantes y de las bravatas. Ahora, a pesar del tono insolente y a pesar de las amenazas de autonomías “de facto”, a pesar de que no se tolerarían cambios, a pesar de todo, tiene que llegadar el tiempo de la razón y del diálogo. Ahora empieza la larga tarea y la difícil etapa de negociar, de convencer, de proponer, de ceder. El SI contundente es un respaldo importante, es apoyo claro que da autoridad a los líderes cruceños, pero su automía no es ni puede ser nunca una decisión unilateral intocable. El proyecto de estatuto sigue siendo un proyecto que presenta Santa Cruz al país. Con la autonomía cruceña o tarijeña no cambian únicamente Santa Cruz o Tarija. Cambia el país entero y ahora es el país el que tienen que decidir. El país es el que tiene que hacer posibles los cambios. El país, con los departamentos afectados es el que tendrá que aprobar una Constitución nueva y leyes nuevas que hagan posible que los departamentos podamos manejar autónomamente nuestras realidades, pero dentro de una patria total. Ahora viene la etapa de construir todos la nueva Bolivia en el nuevo estilo.
Por último, la historia no termina aquí ni se detiene. La vida sigue viva y cada día nos traerá nuevas ideas, nuevas visiones, nuevos Estatutos, nuevas esperanzas, nuevas batallas. Así, aun con enfrentamientos y con referendums, con discusiones amargas, vamos encauzando la historia y la vida. Nunca tendremos nada definitivo e intocable, pero permanentemente avanzaremos. Sigue el desafío, continúa la búsqueda, están y estarán siempre por delante siempre horizontes nuevos que alcanzar. Ese es el desafío que nos queda a todos después del 4 o del 20 de mayo, y durante toda la vida que le queda por vivir a Santa Cruz y a Bolivia. |