¿Usted, qué opina?
El día de Madres tan diferentes…!
Alvaro Puente Calvo
26/05/2008
Hemos empezado la semana agasajando a todas las madres, a las que están y a las que no están, a las queridas y a las golpeadas, a las que tienen tiempo y a las que no ven a sus hijos, a las mimadas y a las marginadas. En general, hemos dado a las madres en su día lo que no somos capaces de darles durante todo el año y en todas las circunstancias.
Hemos celebrado el día de la madre de muy pocas mujeres amadas, respetadas, apoyadas, que la vida les ha permitido soñar y tener fe en el futuro. Día de las mujeres que pueden acompañar a sus hijos, formarlos y disfrutar de ellos, que pueden acariciarlos y recibir sus caricias.
Pero también es el día de la madre de varios cientos de miles de madres de nuestra patria que han tenido que abandonar a sus hijos para poder darles un pan que vale menos que su presencia. Día de las madres que han partido a España o a Buenos Aires o a cualquier parte del mundo, porque aquí no los pueden alimentar, ni podrán tenerles jamás un techo ni una esperanza. Allá lo conseguirán pero al precio de no ser madres del todo.
Día de las madres que sin viajar a países lejanos y sin ganar lo suficiente, tienen también a sus hijos lejos de ellas, porque sirven sin horario a familias que no las aceptan con hijos. En su trabajo “cama adentro” son servidoras para todo y a toda hora. Lo hacen para que sus hijos sobrevivan, pero los ven crecer sin ellas y sin nadie.
Día de la madre de tantos millones que no son esposas del todo, porque no son tratadas como personas. De las que no son compañeras plenas de la vida de un hogar, porque sólo sirven, porque son desechables, porque cualquier otra mujer recibe del esposo de ellas los mismos besos, mejores atenciones y menos cargas. Día de las que son subordinadas a un esposo egoísta, infiel, arbitrario, que no comparte nada y sólo recibe.
Día de las madres que sufren pensando en el oscuro futuro de sus hijos. Día de las que saben que sus pequeños, por haber heredado sus rasgos indígenas, su piel, su cultura, su vida, su idioma, su abandono, no tendrán un espacio en esta sociedad que no los acepta, sino los margina; que no los aprecia, sino los desprecia.
Es el día de las madres golpeadas, que callan por miedo, que sufren por inseguridad, que las han educado para aguantar de por vida la amargura y los moretones. Día de aquellas mujeres que no tienen ni ley ni juez que las proteja, ni el ángel que les muestre el camino de la rebeldía.
Es el día de las madres de todos los días, de las que podrían esperar ahora una serenata o una flor, pero que esperan –seguro– todos los días un beso, un abrazo, una compañía, respeto, una sonrisa. |