Economía
Economista Gary Rodríguez
Poder de Santa Cruz es la otra Bolivia posible

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Domingo, 24 Septiembre, 2017 - 16:23

El Departamento de Santa Cruz es la región económica más dinámica e importante de Bolivia porque su base productiva es diversificada y su solidez radica en su orientación al mercado, habiendo demostrado que el modelo productivo cruceño aquilata en sí tres cualidades importantes: es económicamente viable, ambientalmente sostenible y socialmente inclusivo.

Según datos del INE, el PIB nominal de la región en la gestión 2016 bordeó los 10.000 millones de dólares con un crecimiento real de su PIB del 6,6% muy por encima del 4,3% nacional. Santa Cruz siempre supera a Bolivia en cuanto a crecimiento.

La región no solo destaca por ser la primera aportante al PIB nacional con el 29%, sino que detenta el 28% de la Base Empresarial Boliviana, sumando 88.000 empresas registradas en el 2016 (Fuente: Fundempresa).

Desde el punto de vista agroproductivo, aporta a la soberanía alimentaria con más del 70% de los alimentos que consumen los bolivianos, y de lejos es el principal impulsor del PIB agropecuario de Bolivia con más del 40%. Es líder indiscutido dentro de las agroexportaciones del país enviando al mundo cerca de 3 millones de toneladas por 1.500 millones de dólares en promedio, cada año.

Destaca también como la principal plaza recaudadora de impuestos internos y tributos aduaneros y detenta auspiciosos índices de desarrollo humano.

¿Quién puede dudar que el Departamento de Santa Cruz se haya convertido en un verdadero crisol de la bolivianidad -la “otra Bolivia posible” de la que tanto se habla- con la ‘inclusión social’ que se da a partir del trabajo de los migrantes del interior del país, la profesionalización de sus hijos y su inserción en la sociedad e instituciones cruceñas? La constatación fáctica de ello es que la exigua población de los años ´50 -que no llegaba a 300.000 de personas- creció raudamente hasta superar los 3 millones, de los que cerca de 2 millones viven en la capital.

Y si bien Santa Cruz es una tierra apta para todo tipo de negocios, su fundamento económico ha sido la actividad agropecuaria, lo es en la actualidad y lo seguirá siendo a futuro. A partir de ella es que despegaron en su aún corta y exitosa historia económica, el comercio, agroindustria, banca, comunicaciones, transporte, logística y todo tipo de servicios conexos, primero en función del abastecimiento del mercado interno, y con mucha fuerza a partir de la década de los años ´90, orientando sus esfuerzos hacia la exportación.

Y como suele ocurrir con las economías que se desarrollan en base al mercado, el sector terciario ha adquirido tal portento en Santa Cruz durante las últimas tres décadas, que hoy por hoy representa un poco más de la mitad del PIB regional.

Santa Cruz lidera de lejos las exportaciones agropecuarias, agroindustriales, forestales y manufactureras del país -con un 64%- y tiene varios sectores aún por desarrollar: turismo receptivo (cultural, histórico, religioso, de aventura, diversión, gastronomía y negocios); exportación de servicios (salud, educación universitaria); producción de biocombustibles, petroquímica, etc.

Mi profundo homenaje para las instituciones cruceñas cuya visión explica gran parte de los éxitos logrados por el Departamento: su capacidad para resolver problemas sistémicos de competitividad; creación de infraestructura y logística; proliferación de alternativas de educación superior; investigación tecnológica y gestación de un gran parque industrial, han hecho de Santa Cruz y su capital el centro motor económico de Bolivia, con una gran proyección internacional.

¿Qué depara el futuro a Santa Cruz? Grandes cosas, cuando el Proyecto Rositas (riego, hidroeléctrica); el mayor uso de Puerto Jennefer, Gravetal y Aguirre en la Hidrovía Paraguay-Paraná; la construcción de Puerto Busch; el desarrollo del Mutún (hierro, siderurgia) y el hub aéreo (Viru Viru) pasen de la agenda pública y ser una realidad.

Sumemos a ello el desafío de triplicar la producción de alimentos con la ayuda de la biotecnología y el futuro, de cara al Bicentenario del 2025, estará más que asegurado, no solo para Santa Cruz sino -especialmente- para Bolivia.

 

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