Opinion
Dejar atrás los “mitos urbanos”
Buscando la verdad
Gary Antonio Rodríguez Álvarez
Miércoles, 4 Octubre, 2017 - 09:50

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Productores revelan uso de semilla de maíz transgénico de contrabando, fue el impactante titular de una noticia en la que el Presidente de la Cámara Agropecuaria de Pequeños Productores del Oriente, Isidoro Barrientos, informó que el 50% de la siembra de sus representados en Cuatro Cañadas -Santa Cruz, Bolivia- utiliza semillas de maíz genéticamente modificadas, por lo que instó a su legalización: “Este es el camino, hay que discutir la parte técnica, si no no hay plata que aguante y tenemos que ser competitivos” (EL DEBER, 21.9.17).

Leyendo el clamor de nuestros productores -que sufren en carne propia el embate de las plagas y el clima- recordé al escritor y periodista británico Mark Lynas, quien luego de oponerse por años al uso de la biotecnología en el agro, hidalgamente reconoció su error en una Conferencia en Oxford, como vemos en extractos de la nota “El activista que inició el rechazo a los transgénicos acepta que estaba equivocado”:

"Lamento haber iniciado el movimiento anti-transgénico a mediados de los 90s ya que con ello ayudé a demonizar una importante opción tecnológica que puede utilizarse en beneficio del medio ambiente".

En su impactante declaración (https://www.youtube.com/watch?v=vf86QYf4Suo), dijo que “todas sus creencias sobre los alimentos transgénicos resultaron ser tan solo un mito urbano”: “Supuse que aumentaría el uso de productos químicos. Resultó que para el algodón y el maíz se necesita menos insecticida"; “Había asumido que los transgénicos sólo beneficiaban a las grandes empresas. Resultó que miles de millones de dólares en beneficios fueron obtenidos por pequeños agricultores”; “También supuse que nadie quería transgénicos. En realidad lo que ocurrió fue que el algodón Bt fue pirateado en la India y la soja en Brasil porque los agricultores estaban ansiosos por usarlos”; “Asumí que los transgénicos eran peligrosos. Resultó que era más seguro y más preciso que el mejoramiento convencional mediante mutagénesis”.

Finalizó su discurso con esta reflexión a los activistas anti-transgénicos: “Ustedes tienen todo el derecho a opinar. Pero deben saber que a estas alturas no son apoyados por la ciencia” (https://hipertextual.com/2013/01/el-activista-que-inicio-el-rechazo-a-los-transgenicos-acepta-que-estaba-equivocado).

No solo Lynas sino Patrick Moore -ex fundador de Greenpeace- y Stephen Tindale -ex Director- abogan hoy por la biotecnología para producir más y mejores alimentos. Esto pasa cuando la ciencia se impone a los mitos urbanos

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 4 de octubre de 2017