Opinion
RAMON Y JUANA
Desde el Chaco
Ubaldo Padilla Pérez
Martes, 14 Febrero, 2017 - 17:12

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Los encontramos todos los días desde las 5 de la tarde en la calle Bolívar del mercado; sus clientes los esperan como si ellos fueran los únicos; ella lleva 40 años haciendo lo mismo; él, aprendió el oficio de ella y ahora juntos, fabrican artesanalmente las más ricas masas a base de maíz y queso.

El día que me acerqué para conversar con ellos, solo estaba Ramón con lo último de lo producido en el día; “ella no vino porque está muy delicada” argumentó el hombre cuando le pregunté por su compañera.  Ramón Flores Cáceres y Juana Bayúa son los más cotizados fabricantes de: Bizcocho, tortas con charque, chimas, roscas y empanadas de maíz; todo a base de maíz blando queso chaqueño y charque.

En la calle Bolívar del mercado central en Camiri, diariamente en horas de la tarde se concentran una decena de señoras con las más variadas masas de maíz; Ramón es el único varón y el que más vende; “diariamente vendo por un valor de 1.500  a 1.600 bolivianos, la mitad de eso se va en leña, queso, manteca, maíz y molino, el resto es ganancia” confiesa sonriente Ramón mientras atiende a sus clientes que hacen fila para comprar las masas antes que se acaben.

Aparentemente la actividad es  fácil y económicamente atractiva, pero para los que no sabemos, Ramón nos cuenta que su jornada de trabajo comienza a las 5 de la mañana; “desde las 5 a las 11 de la mañana hacemos el bizcocho y en la tarde hacemos el resto, porque hasta las 4 de la tarde debemos quedar libres para estar puntualmente a las 5 de la tarde en el puesto de venta” revela Ramón Flores Cáceres, quien hasta antes de conocer a su compañera y aprender el oficio que actualmente desempeña, trabajaba como ayudante de albañil y ayudante de camioneros.

Los bizcochos y demás masas que prepara Ramón y Doña Juana, son tan exquisitas que de manera habitual, sus clientes le compran  para enviarlas a la Argentina, Suiza, España, Alemania y otros países; “eso me dicen cuando compran en cantidad, que mis bizcochos viajan muy lejos, eso me da orgullo y ganas para seguir con este oficio” agrega mi entrevistado. Lamentablemente este producto de exportación,  no llega a los mercados de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz; donde seguramente con un poco de promoción y un buen empaque,   serían muy bien recibidos. Esa ampliación del mercado, provocaría mayor demanda y por supuesto una mayor producción que se convertiría en más fuentes de trabajo y mayores ingresos para las familias que ahora artesanalmente se dedican a esta actividad económica. Lógicamente que ello, requiere de políticas municipales de fomento a la actividad y presupuestos destinados a lo productivo. Esperamos que algún día asía sea.