Opinion
PROYECTO, NO PASANAKU
El Deshabitado
mar
Lunes, 12 Diciembre, 2016 - 09:55

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Desde febrero de este año, se habla mucho sobre la posibilidad de la repostulación del primer mandatario Evo Morales para la gestión presidencial y la mayoría de los comentarios afirman que al líder del MAS fue derrotado, que no se puede hacer nada más y que ese partido debe presentarse a las elecciones del 2019 con otros candidatos. 

Sin embargo, los que aún creemos en el Proceso de Cambio (entendiendo este como la mayor acumulación política lograda hasta ahora por el pueblo boliviano indisolublemente acompañado con todo lo que significa lo campesino y lo indígena) y en Evo Morales, siempre estuvimos conscientes que para consolidar el modelo político, económico y social plasmado en la Constitución Política del Estado tenemos que superar el clásico concepto liberal de democracia; por eso, algunos seguimos insistiendo en consolidar el Estado Plurinacional y radicalizar las transformaciones que vive Bolivia.

Se cuenta con un programa, un partido y gran parte de la población nacional como para insistir, aún en los marcos de esta democracia, en transición, dicen algunos; en el uso de algunos mecanismos legales y constitucionales para habilitar a Morales Ayma para un nuevo periodo presidencial.

Y no se trata de presidencialismo o perpetuidad, se trata de un proyecto político que como tal y para imponerse necesita, por lo menos, unos 30 a 50 años; avanza más allá de los conceptos de alternancia y una periodicidad de cinco años en la administración del poder. El progreso o involución del proyecto político dependerá de lo que se haga en esos años; eso es lucha política de imposición de una visión sobre otras, es lucha de clases.

Claro, los desplazados de la administración de la cosa pública y las riquezas nacionales, pretenden volver al pasado apoyados en la coyuntura política internacional que les favorece ampliamente, luego de lo sucedido con Lula y Dilma Rousseffen el Brasil, Cristina Fernández de Kirchner y ahora el fallecimiento de Fidel Castro.

Pero lo que ellos soslayan en sus análisis es que en Bolivia ni siquiera por las armas podrán volver a imponer su ideología porque el pueblo indígena-campesino y sus descendientes fueron despertados y defenderán el Proceso de Cambio en las urnas y en las calles; más allá de los errores que se cometan en la conducción del Gobierno.

Entonces, ahora o el 2019 acudamos a esos mecanismos legales, legítimos y constitucionales de esta democracia transitoria para habilitar a Morales Ayma. Preocupa más el error en el que incurre el MAS en  no organizar y no politizar al pueblo.Dedican casi todos sus esfuerzos a responder y atacar lo que hace la oposición; eso está bien y deben hacerlo, pero no profundizaron sus raíces en la volátil clase media, en los servidores públicos y hasta en el núcleo duro del masismo.

No se ha trabajado en la dimensión simbólica del Estado como para justificar nuestro Estado Plurinacional. Ni siquiera se ha empezado a decolonizar ninguna de las esferas que constituyen el Estado por lo que aún prevalecen ideas, pensamientos, creencias, valores, esquemas morales y formas de comportamiento que ya deberían ser desplazadas por el nuevo ideario plurinacional, es decir, la nueva construcción de lo público y de dirección política que tiene que observar todo proceso revolucionario y/o de cambio.

Los delitos que se cometieron en los casos Zapata, Fondiocy otros responde a la nula politización de las bases y al surgimiento de movimientos al interior del MAS que se organizaron simplemente para lucrar del poder y buscar el enriquecimiento fácil e ilícito que es aprovechado por la derecha y sus corifeos.

Los grandes avances políticos, sociales y económicos en política exterior, soberanía, independencia política y económica, recuperación de la dignidad nacional y otros se ven disminuidos por su poca socialización en el pueblo y los desaciertos de los mandos medios que están tergiversando los postulados del Proceso de Cambio.

Como en política no hay muertos, miristas, adenistas, movimientistas y ucesistas y toda laya de derechistas están trabajando en el aparato estatal realizando un trabajo de zapa muy eficiente. Como con lo sucedido con el agua. Todos estos operadores políticos no cejaban de despotricar contra el gobierno en las pasadas semanas manifestando en las reuniones o charlas de pasillo que el MAS era ineficiente, corrupto y que no le interesa lo que vive el pueblo. Además muchos de ellos ocupan cargos relevantes en el aparato estatal, incluyendo los de prensa, respaldados por grupos de amigos o algunos “prominentes dirigentes”. Hay que depurar a los servidores públicos aunque el Presidente diga lo contrario.

Si queremos que el Proceso de Cambio continúe, el MAS tiene que volver a conquistar a las clases medias y al pueblo todo con la razón y el corazón; Cuba resiste porque sus habitantes tienen y ejercen su formación política más allá de sus dirigentes.

“El Deshabitado”.