Opinion
JOSÉ MARIA LEYES: HACER LAS COSAS BIEN
Los otros caminos
Iván Castro Aruzamen
Lunes, 30 Marzo, 2015 - 12:32

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El mapa político tras las elecciones subnacionales se ha reconfigurado de manera importante; la hegemonía del gobierno central se ha roto. Sin duda que los responsables en alguna medida han sido los lideres, no tanto como oposición cuanto regionales, han sabido jugar un papel fundamental y desequilibrador en la derrota del Movimiento al Socialismo; lograron aglutinar el descontento y la insatisfacción del pueblo, cansado ya del verticalismo sindical, cocalero y el férreo control del jefe o los jefes del MAS a la cabeza de Evo Morales y García Linera. El MAS ha sido un perdedor hacia el interior de las regiones del país. Y una razón, quizá determinante, es que no es un partido, por tanto adolece de una estructura orgánica y de mandos medios y superiores serios.

A pesar de que algunos comentarios hablaban de las 50 sombras de Leyes, los resultados han demostrado las 50 razones por las que el pueblo de Cochabamba eligió a José María Leyes como nuevo Alcalde del Cercado. Los errores de gestión y la falta de liderazgo en la gestión del señor Cholango (Edwin Castellanos) no sólo fueron una campaña efectiva para Leyes en su carrera hacia la Alcaldía, sino que además, han abierto una enorme posibilidad de construir durante estos cinco años de gobierno municipal un verdadero liderazgo nacional de cara al 2020, que proponga un verdadero cambio nacional, sin las ínfulas de grandeza o pretensiones de torcer la historia mundial desde este pequeño país situado en el centro de Sur Ameri(K)a; no, sólo debemos dentro del marco de la humildad como estado proyectarnos en un diálogo sincero y abierto con todas las naciones del mundo, para poder entrar al concierto internacional de las naciones con identidad propia y soberanía. Hay que sacar provecho de la situación privilegiada como país, para hacer del Estado boliviano no solamente plurinacional sino, sobre todo, plural, en todos los aspectos de nuestra realidad; y cuando digo, plural, me estoy refiriendo a que en él puedan caber todos, donde quepa la diferencia del otro sin ningún tipo de prejuicio.

José María Leyes, creo, a riesgo de equivocarme, puede encarnar este cometido desde el ámbito de la política y su propuesta verde. El par de veces que converse con él, antes de su candidatura a la Alcaldía k’ochala, tuve la oportunidad de dialogar con soltura; y antes de convencerme con su postura ideológica, se limitó a escuchar mis puntos de vista; recuerdo que le hablé largo y tendido sobre mi visión de la política, el poder, la religión y otros avatares; con la serenidad de un hombre de diálogo, dispuesto a escuchar antes que ser escuchado, me preguntó sobre mi actividad educativa, mi familia, mis estudios, los libros que leí, mi opinión sobre algunos aspectos políticos; José María Leyes, es un hombre con muchas perspectivas de hacer una buena gestión municipal, más allá de la propuesta electoral, porque bien sabemos que todos los partidos políticos y candidatos, no tienen reparos en escribir sobre el papel lo que se les antoja; y el pueblo, que tampoco es ingenuo y se las traga todas, bien sabe que la política del mago, del ilusionista, es eso, nada más que una ilusión; cómo no caer en la cuenta de la demagogia con ofertas como trenes bala o viajes a la luna o hasta paseos interestelares; José María, tiene a partir de mayo, el enorme desafío de construir una ciudad para todos: sin contaminación,  sin embotellamientos, sin desorden vial, rebajar la informalidad incentivando la producción nacional y la creación de industrias para generar fuentes de empleo; y esa capacidad de escucha y humildad para escuchar y preguntar, hacen de Leyes un líder con enormes potencialidades, sin discursos envenenados ni propuestas de hacer una megapolis de Cochabamba, pueda hacer las cosas bien. Aunque esto no significa desechar por completo la anterior gestión a pesar de sus enormes desaciertos administrativos. Hacer las cosas bien, significa reordenar y volver a poner en orden el plan propuesto, desechando ideas descabelladas y quedándose con aquellas que sí son viables. Hacer las cosas bien, es separar en la comuna cochabambina el trigo de la cizaña.

Iván Castro Aruzamen es teólogo y filósofo