Opinion
LEGALIZAR LA MARIHUANA
Paralelo 21
Pablo Pizarro Guzmán
Lunes, 6 Octubre, 2014 - 19:22

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En Bolivia el consumo de cannabis está penado por Ley. A pesar de ello, según un estudio llevado adelante por el Centro Latinoamericano de Investigación Científica CELIN (hasta el 2010) señala que aumentó el consumo de marihuana, alrededor de 70 mil personas en las áreas urbanas del país.

Sobre este tema no se dice casi nada. Las actuales propuestas electorales de los candidatos tampoco se manifiestan sobre este tema o lo soslayan de manera hipócrita, ya que al parecer no reditúa en votos o en su defecto la sociedad no está preparada para debatir dichos planteamientos.

En Uruguay, país vecino, recién promulgó una ley que despenaliza el consumo personal de la marihuana. Pepe Mujica, actual mandatario, revolucionó al mundo con su propuesta. Una medida realmente progresista que catapulta a los charrúas como una sociedad de avanzada, en tanto que otros países velan una realidad que pide a gritos desempolvarnos de los mitos para observarla situación en un su verdadera dimensión.

El estado uruguayo en su ley manifiesta que legaliza la producción y venta de la marihuana desde los 18 años para adelante. Señalan que podrán acceder mediante autocultivo, clubes de consumidores y por farmacias autorizadas. A pesar que no existe todavía una reglamentación, el estado regulará el mercado, es decir se hará con límites y previos registros.

En EEUU, estados como Washington y Colorado también legalizaron el consumo recreativo. Un país donde los indicadores de consumo son muy altos y precisa que se involucren las autoridades públicas, ya que las mafias organizadas son dueñas del mercado generando serios perjuicios a su sociedad y produciendo crímenes y luto en sus familias.

En Bolivia el narcotráfico está haciendo estragos. En Santa Cruz se vive una situación crítica dado que carteles operan sembrando el terror y causando daños irreparables, porque se ha incrustado en algunas esferas de poder produciendo corrupción y delincuencia desmedida. 

Por otra parte, también valdría la pena conocer a ciencia cierta mediante las entidades públicas los beneficios, sobre todo medicinales de la marihuana y también sus consecuencias negativas que podría ocasionar. La información/educación democratizada y transparente posibilitará adquirir un mayor bagaje para que la sociedad tome decisiones.

Ante estos antecedentes, lo que se busca es crear una corriente de opinión que rompa con el prohibir, ya que no corta el consumo y más bien alienta a corromper y dañar a una sociedad y a sus instituciones. Entonces, es hora de abrir el debate para acabar con la estigmatización y criminalización del consumo de marihuana.