Opinion
LITIO: ANALIZANDO A LOS ANALISTAS
Sobrevigencias
Alfredo Zaconeta
Lunes, 2 Septiembre, 2013 - 17:40

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A mediados del año 2008, por decisión de la actual gestión de gobierno y consientes de una oportunidad de desarrollo, Bolivia apuesta por lograr la industrialización de sus recursos evaporíticos, a partir de ello, se inicia tareas desde cero con la esperanza de que en un mediano plazo se pueda ver los primeros resultados.

A partir de entonces, las críticas por intereses internos y externos no se dejaron esperar, todas bajo la misma consigna: “Bolivia no podrá industrializar sus recursos sin ayuda externa”.

Actualmente, este panorama no ha cambiado; este proyecto continúa siendo víctima de los constantes ataques mediáticos con versiones de “analistas y especialistas”, que en su afán de crítica destructiva, claramente se suman a la posición de abrir las puertas a las transnacionales con sus técnicos y sus reglas para industrializar nuestros recursos evaporíticos. 

Las mentiras y calumnias ha sido el común de los “analistas y especialistas” del litio, cuando entre sus argumentos señalan: “Que los primeros de gramos de Carbonato de litio entregados al Presidente Evo fueron comprados de Chile”, “Que la inundación del Salar de Uyuni de 2011, destruyó todas las construcciones edificadas de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos - GNRE”, “Que Bolivia quedo rezagada porque el boom del litio ya está pasando”. Así, son innumerables las versiones desatinadas e injuriosas de los “analistas”.

Estas declaraciones y versiones antojadizas usadas por “analistas” como Zuleta, Escalera y ahora Espinoza, casualmente son las mismas que usaron muchos ejecutivos de empresas transnacionales en oportunidad de su visita a Bolivia, con la intención de hacerse del Salar de Uyuni y su riqueza, ratificando su política empresarial de que “Bolivia solo es productor de materias primas y que el valor agregado se lo debe dar en el extranjero, ya que nuestro país carece de dinero, tecnología y personal competente”, o “Bolivia no logrará solo este objetivo por sus limitaciones”.

El principal detractor del Proyecto Estatal (Zuleta), es el mismo que el año 2009, se apersono a la administración del proyecto estatal de Industrialización de Recursos Evaporíticos (COMIBOL), solicitando trabajo, el mismo que fue rechazado, debido a que su perfil académico no era el requerido en un proyecto de carácter técnico – científico.

Este “analista” es aquel que posteriormente se empleó como consultor del grupo español y dudosa empresa “ENERGÍA LITIO” (noviembre 2010), quienes plantearon realizar un trueque de carbonato de litio como parte del costo de camiones, autobuses y otros que ellos mismos querían vender al Estado boliviano, propuesta que fue rechazada por su desproporción. A partir de ello, Zuleta en su frustración, se convirtió en el mayor crítico recalcitrante del Proyecto Estatal, sumándose al discurso de sus benefactores. La consulta obvia que sale de todo esto es: ¿si la GNRE le hubiere dado trabajo, hoy tendría el mismo discurso?.

Posteriormente en el año 2012, el “analista de lo intangible” aseguró que el boom del litio estaba presente y Bolivia quedaría fuera del mapa por el supuesto retraso que tiene en sus investigaciones: “la presencia del litio boliviano dentro de tres años (vale decir el 2015) en el mercado mundial será irrelevante, al paso que vamos, todo parece indicar que estamos a punto de perder el tren del litio”, segundo pronóstico errado.

Esta afirmación trae a colación el primer vaticinio equivocado del “analista”, hecha en enero de 1993,: “…la recesión económica en Estados Unidos, retraso para mediados de esta década (1995) el lanzamiento de al mercado de automóviles eléctricos, cuya energía provendrá de baterías químicas de ion litio”; algo que no sucedió. 

Ambas predicciones hechas por Zuleta, son carentes de veracidad; ninguna sucedió. De hecho se conoce que, la industria automovilística con base a baterías de litio, aún sigue en desarrollo y su mercado aún no está consolidado, estos presagios intencionados, muestran la calidad de profesional del autodenominado “especialista del litio”.

En el caso de Saúl Escalera, su paso por YPFB (2006 – 2009) como Gerente de Industrialización con la responsabilidad de industrializar nuestros recursos hidrocarburiferos y su fracaso en su misión, muestran en resumen su calidad profesional.

El novísimo “analista del litio” aparecido en escena, es el exministro de minería del último régimen neoliberal en Bolivia, que estuvo a la cabeza de Carlos Mesa. Nos referimos a Jorge Espinoza Morales; personaje que basó su experiencia laboral en el sector privado de la minería, es el menos indicado para hablar de industrializar los recursos evaporíticos de Bolivia; en su triste gestión como ministro, no hizo nada con referencia a los recursos evaporíticos y sólo se limitó a dar continuidad con la política minera entreguista y privatizadora labrada por Gonzalo Sánchez de Lozada con su Ley 1777, la misma que privó de sus facultades vitales a la COMIBOL, limitándola a ser una institución meramente administradora de contratos. 

En definitiva, a los “analistas” en cuestión les cuesta reconocer que Bolivia ha dado pasos fundamentales en la industrialización de sus recursos evaporíticos, en los cuatro proyectos que viene desarrollando simultáneamente, mencionemos sólo algunos ejemplos:

  • Funcionamiento de las plantas piloto de Cloruro de Potasio y Carbonato de Litio en su fase piloto, con producción continua.
  • Primera comercialización de las 250 toneladas de Cloruro de Potasio, abasteciendo de esta forma a parte del mercado interno.
  • En la fase industrial, total avance en la construcción del primer módulo de piscinas de evaporación.
  • Construcción de obras civiles, viales y de servicios básicos, necesarias para enfrentar este gran emprendimiento nacional, que comenzó de cero.
  • A estos avances podemos sumar en la tercera fase de esta estrategia nacional, la firma del contrato de riesgo compartido con el consorcio coreano Kores-Posco, que nos permitirá establecer en nuestro país una planta piloto de materiales catódicos en base a Litio.
  • También se puede mencionar los trabajos que se vienen desarrollando en el Salar de Coipasa – Oruro, con el objetivo preciso de conocer el proceso para el tratamiento de sus salmueras.

En resumen HOY BOLIVIA PRODUCE derivados de sus minerales evaporíticos, con tecnología boliviana, con procesos patentados y registrados por Bolivia y con profesionales bolivianos.

La arremetida mediática, a través de sus “analistas” y sus fuentes alternativas, sólo obedecen a una clara intención política, propia de mentalidades coloniales y “malinchistas”, las mismas que se niegan a vivir en la realidad que hoy Bolivia asume, buscando la confrontación constante, así sea recurriendo a calumnias y mentiras, con el único objetivo de desestimar la capacidad de industrialización del Estado Boliviano, y facilitar el camino de las grandes transnacionales, de las cuales seguro serían los futuros empleados.

El Autor es periodista y no es analista