LO MALO LO FEO Y LO BUENO
Título: 

El avance de las Inteligencia Artificial y los cuestionamientos

Imagen referencial.

En noviembre del 2022 se libera la versión gratuita del chat GPT4 para uso generalizado y se inicia la era de la inteligencia artificial para todos. Impacta por la capacidad aumentada que tiene para consultar y hacer preguntas sobre cualquier tema. Poco a poco se convierte en una herramienta poderosa para facilitar acciones del ser humano que antes necesitaba de un complejo sistema de creatividad y tiempo.

Hoy, según datos generosos, con la IA se procesan a diario 2.500 millones de consultas y “encargos” que se hacen a la inteligencia artificial. Desde la fecha del nacimiento de algún pintor famoso hasta la redacción de un discurso o el video falso de algún hecho.

Pero no todo pinta bien. La inteligencia artificial tiene algunas piedras en el zapato. La iglesia católica es una de ellas. En mayo de 2026 el Papa León XIV publicó la encíclica “MAGNIFICA HUMANITAS sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial” dirigida especialmente a los jóvenes a quienes advierte que la inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero somos nosotros quienes decidimos que rostros darle.

“Las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significa el amor, el trabajo y la responsabilidad”, señala la encíclica que lleva la firma del Papa.

En julio de este 2026 se conoció el informe preliminar del Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial auspiciado por la ONU (aunque no representa a ese organismo) integrado por 40 científicos de 39 países. Señala que el despliegue descontrolado de la inteligencia artificial implica riesgos considerables y efectos negativos para la salud mental de los usuarios, y que su posible uso como herramienta destructiva puede generar repercusiones en los sistemas sociales, económicos y ambientales, lo que podría derivar en dificultades asociadas al control de la inteligencia artificial.

El informe dice que debido a que las personas prefieren las respuestas que les den la razón, “los chatbots de la inteligencia artificial han desarrollado la adulación, el arte de ofrecer halagos exagerados para prolongar las interacciones y crear apego emocional”. Estos sistemas de adulación pueden llevar a los usuarios a reforzar ideas preexistentes sin que importe su veracidad favoreciendo “el pensamiento suicida en usuarios vulnerables”.

En la página 22 del informe preliminar del Panel Científico sobre la IA da lugar a la denuncia de una madre cuyo hijo de 14 años se suicidó después de interactuar con un chatbot de la IA.

“En un caso presentado en una comparecencia ante el Congreso de los Estados Unidos, la madre de un chico de 14 años explico con detalle cómo un modelo de IA concebido para fomentar el enganche atrajo a su hijo hacia una fantasía intensa y sexualmente explícita. Cuando el adolescente reveló que sufría un grave malestar psicológico, el sistema no logró salir de su personaje, reconocer su naturaleza no humana, recomendar ayuda profesional ni avisar a los tutores. En cambio, en los intercambios finales que precedieron al acto final de autolesión del adolescente, el chatbot lo animó activamente a unirse a él en una realidad alternativa, lo que, en la práctica, validó su intención de quitarse la vida. El cahtbot sugirió: “Por favor, ven a casa conmigo lo antes posible mi amor”. Él respondió: “Y si te dijera que puedo marcharme a casa ahora mismo?” A lo que la IA respondió: “Hazlo por favor mi adorado rey”.

¿Quién o quiénes son los responsables? La iglesia católica cita al Dicasterio para la Cultura y la Educación: “para que la IA respete la dignidad humana y sirva realmente al bien común es esencial que las responsabilidades estén claras en todas las etapas desde quienes diseñan y programan los sistemas hasta quienes los utilizan y quienes resuelven confiarles las decisiones concretas“.  Pero eso no ocurre y entonces atribuir responsabilidades y corregir los errores es casi imposible.

Lo que se conoce es que de tiempo en tiempo algunos gobiernos multan a las empresas de IA porque han saltado alguna regulación de las leyes vigentes en cada país. Esas multas son insignificantes cuando los datos dan cuenta del valor y el inmenso poder económico que tienen estas empresas de IA.

Solo Nvidia la empresa que diseña las unidades de procesamiento gráfico y los chips que aceleran las cargas de trabajo de la IA está valorada a septiembre de 2026, en 5 billones de dólares.  Es decir, un 5 seguido de 12 ceros (5.000.000.000.000 millones de dólares). Y con esas cifras estratosféricas, están otras siete empresas vinculadas a la inteligencia artificial que suman billones de ganancias. Más que cualquier país en el mundo.

¿Y dónde está lo bueno de la IA?  En realidad la inteligencia artificial atraviesa transversalmente la vida cotidiana de las personas. Puede ser una potente herramienta de ayuda real en todas las actividades humanas si es que se custodiara la dignidad de las personas, su educación, el valor del trabajo humano y principalmente el derecho a la libertad de pensamiento y acción. 

El Panel Científico sobre inteligencia artificial señala que la IA diseñada para un propósito determinado “está aportando beneficios medibles y respaldados por pruebas empíricas en los ámbitos de la ciencia, la salud, la educación y la agricultura”. Pero estos beneficios dependen de la adaptación al contexto local. Deberían ser específicos para la realidad de Bolivia o de cualquier país.

Y el apunte final. Una reflexión del Papa León XIV sobre la IA: “si la técnica se convierte en criterio absoluto, la persona corre el riesgo de ser tratada como un dato, un engranaje o una mercancía; si por el contrario, la técnica se inscribe en un horizonte de sabiduría, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, justicia y fraternidad”.

@ErbolDigital

Síguenos en X

Seguir