Obispo llama al trabajo, la paciencia y a no ser "fatiguillas" al esperar la ayuda del Señor
El obispo auxiliar de Santa Cruz, monseñor Juan Gómez, exhortó este domingo a los fieles a trabajar con perseverancia, cultivar una paciencia activa y evitar ser "fatiguillas" al esperar la ayuda de Dios, al señalar que la fe no debe condicionarse a resultados inmediatos, sino sostenerse con esfuerzo y confianza en el Señor.
Durante la homilía dominical, el prelado explicó que muchas personas pretenden que sus problemas se resuelvan de forma rápida e incluso llegan a impacientarse cuando sus oraciones no son respondidas en el tiempo que esperan. "Muchas veces nosotros somos muy fatiguillas, como decimos, apurados. Incluso ante Dios tenemos problemas espirituales", afirmó.
Monseñor Gómez advirtió que algunos creyentes llegan a "chantajear" a Dios al condicionar su permanencia en la Iglesia o el cumplimiento de su voluntad a la pronta solución de sus dificultades. "Señor, si no me ayudas a solucionar mis problemas en un mes o en dos meses, me voy a ir a otra iglesia o voy a dejar de venir a misa", ejemplificó, para luego aclarar que esa actitud no perjudica a Dios, sino a las propias personas.
En ese contexto, insistió en que la paciencia cristiana no significa permanecer con los brazos cruzados esperando un milagro, sino redoblar los esfuerzos y mantener la confianza en Dios. "Debemos tener paciencia, paciencia, paciencia y paciencia, pero no una paciencia pasiva. Todo lo contrario, debemos esforzarnos más", sostuvo.
El obispo recordó las parábolas de la semilla de mostaza y de la levadura para señalar que las grandes transformaciones nacen de pequeños actos de compromiso y perseverancia.
Asimismo, resaltó que Jesús llamó a sus seguidores a ser "la luz del mundo" y "la sal de la tierra", por lo que el aporte de cada persona resulta fundamental para el bienestar de la sociedad, la Iglesia y las familias.
Afirmó que los milagros también se manifiestan a través del esfuerzo humano y llamó a fortalecer la fe, la esperanza y la paciencia para afrontar las dificultades sin desánimo. "El milagro surgirá también a través de lo que nosotros podamos aportar para el bienestar de la sociedad, de la Iglesia, de la familia y de nosotros mismos", concluyó.

