Nelson Martínez
El Carnaval de Oruro se constituye como uno de los fenómenos socioeconómicos más dinámicos de América Latina, compitiendo en relevancia cultural y económica con festividades de renombre mundial como el Carnaval de Brasil y el Carnaval de Barranquilla, en Colombia.
El líder mundial de las industrias culturales en este ámbito es el Carnaval de Río de Janeiro. Para 2025, su proyección económica alcanzó los 974,1 millones de dólares. Su nivel de profesionalización es el más alto: las escuelas de samba funcionan como verdaderas corporaciones, y una sola puede manejar presupuestos de hasta 1,88 millones de dólares anuales.
En segundo lugar se encuentra el Carnaval de Barranquilla, con una proyección de 272,5 millones de dólares. Destaca por su capacidad de generar entre 40 mil y 193mil empleos directos e indirectos, consolidándose como un motor económico clave para la región.
En tercer lugar se ubica el Carnaval de Oruro, que genera aproximadamente 64,4 millones de dólares, cifra que representa cerca del 80 % de las proyecciones nacionales en este rubro. Según datos del municipio orureño, alrededor de 500 mil personas llegan de distintas regiones del país, y unas 200 mil provienen del extranjero, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística.
El gasto de los visitantes varía considerablemente: mientras un turista nacional puede invertir como mínimo 50 dólares, un turista europeo puede superar los 4.000 dólares en promedio, lo que evidencia el impacto directo en la economía local.
La popularidad de la entrada folklórica más importante del país se vio fortalecida tras su proclamación por la UNESCO, en 2001, como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Este reconocimiento marcó un hito histórico para una actividad que hoy se enmarca en el concepto de economía naranja, un sector que durante décadas fue subvalorado.
En los últimos años, la dedicación de la Asociación de Conjuntos Folklóricos de Oruro ha sido fundamental para garantizar la organización del evento, permitiendo que 52 fraternidades presenten el espectáculo urbano de mayor trascendencia en Sudamérica.
Según datos de los organizadores, participan más de 60 mil bailarines y cerca de 20 mil músicos distribuidos en 60 bandas, cuyos instrumentos de bronce y percusión hacen vibrar el centro de la “Ciudad del Pagador”.
El Carnaval de Oruro posee una particularidad que lo distingue de otras festividades: la entrada es, ante todo, un acto de devoción a la Virgen del Socavón. Los bailarines culminan un recorrido de aproximadamente cuatro kilómetros a los pies de la Virgen de la Candelaria, en el templo más importante de la ciudad.
Este evento, que se realiza a principios de cada año y dinamiza la economía orureña, es altamente sensible a los conflictos sociales que afectan al país, especialmente cuando se producen bloqueos de caminos o episodios de violencia que ponen en riesgo su realización. Estas situaciones han generado en más de una ocasión pérdidas económicas significativas, por lo que resulta imprescindible anticipar medidas que garanticen su normal desarrollo y protejan uno de los principales activos culturales y económicos de Bolivia.
