Por José Luis Aguirre Alvis
Comunicador Social - [email protected]
En ciudad de Panamá, tuvo lugar la Cumbre Mundial de la Comunicación para el Cambio Social y del Comportamiento, SBCC 2026, evento realizado por primera vez en América Latina después de Etiopia, Indonesia y Marruecos. Allí, los más de 120 países reunidos entre el 22 al 26 de junio expusieron proyectos, estudios, y experiencias de comunicación de base. El interés común fue el de continuar observando aquella la relación, ya iniciada en la década de los años 60, y que consiste en encontrar alianzas y oportunidades entre el aprovechamiento de la comunicación humana, y de los recursos tecnológicos o medios masivos, con las condiciones de cambio social, entendido este como la mejora de la calidad de vida en distintos contextos enfrentando así diferentes problemáticas.
En este marco la sesión de la tarde del 24 de junio, la Cumbre contó con la presencia de uno de los actores más representativos de la música del continente, el poeta y músico panameño, Rubén Blades, quien fue invitado a conversar acerca de la relación entre Cultura y el Cambio Social.
En esta aclamada intervención del representante de la música social latinoamericana Blades lanzó criterios que merecen compartirse para comprender la fortaleza de su mejor recurso, la música, y en ella específicamente de la salsa. Así, el músico que esta próximo a cumplir sus 78 años, realizó un recorrido sobre la presencia de su obra poética-musical observada como un recurso de comunicación, así como de cambio de las condiciones de vida no solo en Latinoamérica, sino en otras regiones del mundo.
En fragmentos que dan cuenta de su testimonio, y motivados por el intercambio de su moderador, Carlos Chirinos, experto en el estudio de la música y cambio social de la Universidad de Nueva York, se recuperan elementos que permiten comprender la fuerza de su obra como impulsora de una transformación hacia estados de mayor inclusión y justicia social.
Para Blades, la salsa por esencia significa contacto. El solo escuchar este ritmo abre la oportunidad para la conexión, incluso entre personas que se desconocen, con ella y su magia dos extraños establecen comunicación que se acompaña indefectiblemente con el cercano contacto de sus cuerpos, los que a su vez con su ritmo experimentan un diálogo inmediato. Willy Colon, compañero musical de Blades, habría descubierto y profundizado sobre esta cualidad. Blades señala que la salsa y la letra de sus canciones, como es el caso del tema Amor y Control, también le habrían ocasionado dura censura y esto dependiendo cómo se las interpretaba en un determinado contexto así algunos temas fueron prohibidos tanto en Cuba como en Miami. Las letras de sus canciones que llegaron a ser más de doscientas recogían el testimonio sencillo de la calle, y desde personajes reales, que hacían ver que en la vida cotidiana todos tenemos cosas de las que no queremos hablar pero que a su vez hacen parte de las historias de todos y así merecen ser tratadas.
En el intercambio del jovial invitado salió también el tema de su formación en derecho. Y Blades señaló como autora de este impulso a su abuela, mujer sabia que siempre confió en él, ya que siendo Rubén un primer y único caso de llegar a la universidad dadas las limitaciones de su familia, ella fue la que lo estimuló a continuar hasta alcanzar esta meta. De su abuela aprendió la sensibilidad y poesía de las cosas, así en cierta oportunidad en que Rubén tenía cinco años, consultó a su abuela si eran pobres, ella le respondió: “no, no somos pobres, lo que no tenemos es dinero.” Esto explicaba que la riqueza humana está en los valores y calidad personal, en los que también había que formarse.
Blades refiriéndose a la educación insistió que, si algo hubiera que instalar en las sociedades de hoy es construir centros para desaprender, espacios donde uno se libere de las maneras de oprimir y ser oprimidos, y así desaprendiendo, nos alejaríamos del racismo y de toda falta de consideración por los demás. Él considera que estudiar derecho fue lo más indicado, porque para la matemática, arquitectura u otras profesiones no hubiera tenido ni la habilidad ni le hubieran generado compromiso. Así, siendo estudiante de derecho su estudio lo focalizó comprendiendo la vida dentro de las cárceles en Panamá. Y puntualizó, inspirando a cualquiera a preocuparse por prepararse para esto habrá que sacer que la esperanza tiene una virtud, ella nunca se cansa.
El pago por sus canciones, que las escuchan en los colectivos, y a todo volumen en la calle, y en espacios donde uno menos piensa, es la lealtad de los que las oyen, y siempre se sintió respaldado por quienes lo siguen e igualmente se lo agradecen, porque una sola frase de sus letras les ayudó a levantarse o salir de alguna crisis.
En cuanto a la dimensión transformadora de la salsa, y como debe ser en todo espacio de transformación desde el arte, Blades considera que toda manifestación debe ser de una resistencia pública y sonora. Además, se debe saber levantar la voz en su oportunidad. Si no participamos en el proceso político en el tiempo y lugar en que estemos vamos eternamente a ser dirigidos por los corruptos. Necesitamos una administración, y administraciones, que nos ayuden a resolver problemas como los de Pablo Pueblo (su tema musical). Además, sentenció, pobre del país que ve la justicia hecha añicos, pues cada país depende del corazón de sus hijos.
Así, confirmó que una canción sí puede producir un cambio, y más aun si se presenta honestamente. Una canción puede ayudar a que se reflexione. Una canción protesta además tiene que ser una canción de propuesta. Finalmente, observando la condición humana reconoció que todos cometemos errores en la vida, pero lo más importante de ellos es saber reconocerlos, y tener la fortaleza de corregirlos. Por ejemplo, yo a los años me enteré de que tenía un hijo y ya de cuarenta años, y me di cuenta del error, pero lo asumí, lo acepté y lo mejor lo he rectificado.
Por eso, la salsa, y temas que le merecieron distintos Grammys son productos de conjunto, no individuales, y habrá que saber que unos temas fueron producidos para bailar y otros para no hacerlo, porque esos están hechos para que se pueden escuchar, para que nos permitan aprender y ahí nos puedan invitar a ser mejores, y a eso yo llamo cambio.
Ciudad de Panamá, 25 de junio de 2026

