Gasolina sin etanol y diésel sin aceite vegetal

Manuel Morales Alvarez

La gasolina sin mezcla con etanol fue utilizada en Bolivia desde hace décadas sin causar daño alguno a los motores de vehículos y motocicletas. La mezcla es una medida desesperada introducida por el gobierno de Evo Morales, desde finales del año 2018, cuando las cifras de la importación de combustibles para mantener la subvención empezaban a dar señales de alarma, debido a la caída de la producción nacional y el incremento del consumo interno.

Desde el año 2018 hasta el 2026 han transcurrido más de ocho años y emergen nuevos hechos que permiten establecer el fin del uso de la mezcla de etanol con gasolina y de diésel con aceite vegetal:

  1. Es incontrastable que la mezcla daña los motores de los vehículos que usan estos productos. No se trata de una verificación en un momento dado, sino de una constatación durante un tiempo de varias semanas y meses.
  1. El retiro de la subvención y el incremento del precio de la gasolina y diésel ya no justifican la venta de estos productos de baja calidad, es decir con la mezcla de los aditivos vegetales.

Los nuevos precios de la gasolina especial cuesta 6,96 Bs/litro, el diésel oíl 9,80 Bs/litro y la gasolina premium 11,00 Bs/litro. En el caso de la gasolina premium el incremento mayor en su precio se argumenta por el incremento en el octanaje (RON 95+) al llevar mezcla con etanol (en realidad al 10% de mezcla solo llega al 94.7 de octanaje), producto que supuestamente optimiza el rendimiento en motores de alta gama y reducir emisiones. Por esta razón, el que desea utilizar la gasolina premium puede hacerlo de forma optativa, sin embargo, no se puede obligar al resto de los consumidores a adquirir la gasolina especial con mezcla.

La mezcla también abarca al diésel, desde el año 2024, el gobierno de Luis Arce implementó la mezcla de biodiesel con diésel fósil base (a menudo denominado "Diésel Oil +") para reducir la importación de combustibles. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) aprobó una mezcla que puede llegar a un 10% de biodiesel. En el caso de este producto (biodiesel), los testimonios de los conductores de maquinaria agrícola denuncian que los vehículos y las maquinarias “pierden fuerza”.

La subvención de los combustibles en Bolivia fue una política pública compartida por varios gobiernos. La subvención a los carburantes tiene como punto de nacimiento 1997, durante el gobierno de Hugo Banzer, el congelamiento de precios y el reajuste de esta medida ocurrieron en 2004 bajo el gobierno de Carlos Mesa, y desde entonces se ha mantenido de manera permanente durante los gobierno de Evo Morales Jeanine Añez y Luis Arce.

Bolivia fue un país autosuficiente e incluso exportador de hidrocarburos, incluyendo gasolina, hasta aproximadamente finales de la década de 1990 o principios de los 2000, periodo tras el cual la producción nacional de crudo declinó y la demanda interna creció, forzando la importación de combustible. Luego de 30 años, Bolivia, desde abril de 2022, oficialmente dejó de ser un país exportador de hidrocarburos para ser un país importador. A la fecha, existe un déficit de $us 74,6 millones; es decir, las compras de diésel y gasolina superaron la venta externa de gas. “Compras de gasolina y diésel suman $us 985,3 millones, mientras las exportaciones de gas suman $us 910,7 millones” (https://eldeber.com.bo/dinero/luego-de-30-anos-bolivia-importa-mas-combu...).

El gobierno de Evo Morales, mediante la inclusión de los aditivos vegetales a la gasolina y al diésel, definió una política de fortalecimiento de la agroindustria del alcohol establecida en Santa Cruz. El objetivo era sustituir una parte del diésel y gasolina importado comprando a los empresarios aceite y etanol (alcohol anhidro).

Con el daño a los motores producida por la mezcla y el retiro de la subvención a los carburantes es necesario dar a los usuarios el producto con mejor calidad posible, toda vez que el mismo Presidente Rodrigo Paz y varios de sus Ministros declararon que con el gasolinazo el gobierno tenía una ganancia de 10 millones de dólares diarios. Al dejar de ser la gasolina y el diésel una carga para el tesoro general del Estado, no se justifica la adquisición de ningún aditivo vegetal que pueda dañar los motores. En el caso de la mejora del octanaje, la gasolina premium con mezcla con alcohol anhidro (etanol) debe ser una opción que el consumidor debe asumir, incluyendo el precio mayor. El octanaje es una medida de la resistencia de la gasolina a la detonación prematura dentro del motor. Se expresa en números como 87, 89 o 91 octanos, que se ven en las bombas de las estaciones de servicio. Un octanaje adecuado es crucial, ya que un combustible con octanaje inadecuado puede acelerar el desgaste de componentes críticos del motor, como bujías e inyectores, y generar temperaturas excesivas que deterioran prematuramente estos elementos.

En el nuevo contexto económico, marcado por la reducción de la subvención y el incremento de precios, la política de mezcla obligatoria de etanol y biodiésel pierde su justificación principal. Si el consumidor paga más por el combustible, tiene derecho a exigir la mejor calidad disponible y la libertad de elegir el producto que considere más adecuado para su vehículo o maquinaria.

12 de febrero de 2026