Masacre de San Juan 24 de junio de 1967

Víctimas de Violencia Política

En el glorioso Distrito Minero de Siglo XX se debía realizar un Ampliado Nacional con el fin de materializar la resolución de los mineros de Catavi, Siglo XX y otros distritos de aportar con una mita (salario de un día) de todos los trabajadores a la Guerrilla del Che Guevara y de planificar la lucha para recuperar los salarios rebajados en un 50% por el dictador René Barrientos Ortuño, así como la vigencia de los derechos consagrados en la Constitución Política del Estado, Barrientos impone el Decreto Supremo 07171 desconociendo a todas las organizaciones laborales del país apresando y desterrando a dirigentes sindicales y luchadores sociales, a quienes persigue a muerte por todos los confines del territorio nacional.

El Ampliado Nacional Minero tenía que concentrar a todos los sectores laborales del país, entre ellos a fabriles, constructores, gremiales, ferroviarios, trabajadores de salud, petroleros, maestros, universitarios, estudiantes de secundaria, campesinos y otros. Entonces Barrientos vio la oportunidad de exterminar a todos los líderes que se reunirían en Siglo XX. Envió tropas fuertemente armadas con morteros, ametralladoras, fusiles y otros mortíferos instrumentos bélicos, con la consigna de matar a todos los asistentes a ese magno Ampliado Nacional Minero. En la madrugada del 24 de junio de 1967, tropas del ejército al mando del Mayor Sacarías Plaza llegan a la estación de Cancañíri y se desprenden hacia los campamentos de Siglo XX asesinando fríamente a hombres, mujeres, ancianos y niños cuando éstos se encontraban celebrando alrededor de fogatas la festividad de San Juan. El tronar de las armas fue ininterrumpido, mientras que en cada hogar proletario se escuchaba llanto, terror, miedo y desesperación al ver a alguno de sus seres queridos herido o muerto bañado en sangre. Muchos compañeros nos organizamos para hacer resistencia al ejército masacrador, pero la falta de armas y municiones, además del sorpresivo ataque que sufrimos, impidieron nuestros esfuerzos por contener a las huestes asesinas. En las instalaciones de RADIO “LA VOZ DEL MINERO” se protagonizó un desigual combate, donde fue inmolado el compañero ROSENDO GARCÍA MAISMAN, dirigente del sindicato. Muchos obreros cayeron víctimas de la metralla, fratricida, mientras que otros se batieron en retirada tan solo con sus dinamitas.

Al mediodía del 24 de junio recogimos a nuestros muertos y heridos; velamos a los cadáveres y luego los enterramos. Posteriormente el terror continuo y los militares allanaban casa por casa en busca de dirigentes sindicales. La fuga por salvar la vida la efectuamos a través de largos socavones que tenían otras salidas, huyendo hacia Oruro y otras regiones del Norte Potosí. Como la búsqueda era incesante para detener o asesinar a los luchadores sociales, algunos caímos presos y conducidos a tenebrosas celdas donde fuimos torturados salvajemente, por sicarios que estaban al mando de Abraham Baptista (alto miembro de la Dirección de Investigación Nacional DIN). Posteriormente fuimos trasladados a La Paz, donde estaban presos alrededor de 50 0compañeros mineros en la misma condición de incomunicados, torturados físicamente para después ser exiliados a diferentes países mientras que nuestros familiares lloraban clamando libertad y justicia ante semejantes tratos crueles e inhumanos.

La masacre de San Juan y otras tantas templaron nuestro espíritu de lucha hasta reconquistar la democracia, y hoy como ayer, todos los perseguidos, detenidos, encarcelados, torturados, exiliados, víctimas de las dictaduras militares, reafirmamos nuestra decisión de continuar luchando por la libertad, la justicia y los derechos humanos. La democracia nuevamente está en peligro y por eso convocamos a todo el pueblo boliviano a defenderla por todos los medios posibles.

Nunca más dictaduras militares ni civiles.