Opinion
¿Y las remesas de los trabajadores?
Momento económico
Roger Alejandro Banegas
Miércoles, 28 Junio, 2017 - 09:47

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El comportamiento en las remesas de los trabajadores pueden explicarse desde dos vertientes: a nivel micro y macroeconómico. La importancia en el nivel de las remesas de un país, se interpreta como un nexo entre el desempeño del entorno internacional y su incidencia en la economía nacional.

A nivel microeconómico, las decisiones individuales de los trabajadores, en migrar hacia otro país, se orienta en lograr la mejor calidad de vida posible para sus seres queridos; frente a nulas o escazas alternativas de trabajo local, así como la presencia de incentivos para trabajar fuera del país; estas decisiones individuales se suman de forma conjunta y reflejan la trascendencia en los flujos migratorios.

A nivel macroeconómico, la ilustración en el comportamiento de las remesas se vincula a tres factores principales: la sostenibilidad del crecimiento en la actividad económica interna y del nivel empleo a nivel nacional, la dinámica de los ciclos económicos internacionales (Estados Unidos, España, Argentina, Brasil y Chile para el caso de Bolivia); las restricciones de movilidad laboral y  las políticas o restricciones migratorias (en los países de destino).

La experiencia boliviana refleja que por cada 1% que crece la actividad económica del país, la tasa de desempleo disminuye en 0.5%; en mecanismo contrario, menor crecimiento implica mayor desempleo y por lo tanto, mayor migración hacia otros países.

Por otra parte, en la medida que los países están más vinculados con las remesas de trabajadores, existe mayor sincronización con el ritmo de las economías internacionales (tanto para fases de auges como para recesiones económicas). El mejor ejemplo es la relación de dependencia de México a las remesas provenientes de Estados Unidos.

En Bolivia, la importancia relativa en las remesas de los trabajadores disminuyó en los últimos diez años; así por ejemplo, en el 2006, las remesas de trabajadores bolivianos respaldaban 10 de cada 100 USD del ingreso nacional; por el contrario, la proporción bajó a  3 de cada 100 USD para el 2016.

En el momento de mayor importancia para las remesas de los trabajadores bolivianos (2006-2008),  algunas entidades financieras diseñaron productos financieros (créditos) pensando en la fuente de repago del trabajador en el exterior (remesas), inclusive se aperturaron agencias de atención en el extranjero (ejemplo en España); sin embargo, el viraje  comenzó en declive con la crisis internacional  del 2009 y sus secuelas posteriores.

De forma actual (2017), cerca del 50% de la migración boliviana se dirige hacia España y Estados Unidos; por tanto, el rumbo en la economía de estos países relevante para explicar las fluctuaciones en los salarios y remesas.  Se estima que hasta finales del 2017 las remesas bordearán los 1200 millones de dólares americanos.

Asimismo, en los últimos  años, apareció con un  nuevo país  de destino para los trabajadores bolivianos: Chile  (10% de la migración total);  no es de extrañarse,  porque este país  tiene  el ingreso per cápita más alto de América Latina.

En Bolivia, el ingreso per cápita anual corresponde a 6.500 dólares, valorados en dólares con costo de vida comparativo (EEUU); mientras que el ingreso per cápita para Chile es de 24.000 dólares (medida semejante con paridad de poder de compra internacional).

En suma, si bien es cierto que Bolivia ha reducido su vulnerabilidad externa en las remesas de los trabajadores, como proporción del tamaño de la economía, no obstante, su mayor  fuente de desequilibrio macroeconómico se continúa vinculando con los flujos externos, esta vez, vía precios de materias primas y sus déficits externos (próxima historia por desarrollar).

 

*** Doctor en economía (Ph.D). Correo electrónico: aleconomista@gmail.com