Opinion
Avasalladores
A ojos vista
Mario Mamani Morales
Martes, 7 Noviembre, 2017 - 18:11

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En nuestras ciudades hay personas que están a la pesca de espacios de terreno que aparecen debido al rellenado de alcantarillas que se construyen para las nuevas aperturas de calles o avenidas que ejecutan las Alcandías Municipales, simplemente son los avasalladores que conocen el negocio.

Son ríos o cauces naturales que son poteados para dar paso a las alcantarillas para la ampliación de la mancha urbana. Entonces los buscadores de terrenos, generalmente en horas de la noche o días feriados, utilizan maquinaria pesada para rellenar con rocas y tierra estos espacios, en menos que cante un gallo proceden al alambrado, construyen una vivienda improvisada luego continua el amurallamiento.

Son predios municipales que pasado un tiempo aparecen con documentación legal y se ha producido la toma o asentamiento pacífico de varios metros cuadrados de terreno, luego vendidos a terceros y se construyen edificios o viviendas sin que haya quien reclame.

De vez en cuando alguna instancia municipal hace noticia en notificar a los supuestos dueños; aparecen anuncios de “obra paralizada”, pero los trabajos continúan para finalmente consolidarse.

¿La Alcaldía sabe de estos negocios? ¿Conoce quiénes son los que se dedican a este ilícito? ¿Cómo se legalizan los derechos propietarios? ¿Se aprueban los planos de construcción y la línea municipal? ¿Cuánta gente está en la cárcel por este delito? Lo cierto es que hay invasión a tierras municipales, por lo tanto, hay autores intelectuales y materiales que deben estar privadas de libertad entre 3 a 8 años, según la ley.

¿Cuánta gente se hace millonaria con este negocio? Se advierte que hay una cadena de implicados que saben cómo obrar y no son personas necesitadas o pobres, por el contrario, tienen influencias, poder económico y buenas relaciones en niveles de poder.

Los vecinos y la gente de a pie no denuncia porque no quiere “hacerse de problemas”. También están los mismos dirigentes vecinales, algunos, que conocen el barrio, saben de terrenos supuestamente sin dueño, proceden a su amurallamiento, construyen furtivamente y sin problema alguno recurren al trámite de usucapión de manera ordinaria o extraordinaria. Es un buen negocio.

¿Cuánta gente se halla en litigio por este motivo? Así han desaparecido predios que antes estaban destinados para áreas verdes, parques o mercados en los barrios de reciente aparición en las periferias de las ciudades. La gestión municipal pasa, pero el negocio queda junto a la experiencia que se tiene para continuar con el negocio y las complicidades.

Ésta es una buena manera de hacerse de predios urbanos en el país, clandestino y silencioso a diferencia de los Movimientos de los Sin Techo o los Sin Tierra que están organizados hasta con directivas departamentales y nacionales, actúan a plena luz del día y apuntan a cientos de hectáreas en las ciudades o en el área dispersa.

Esta es otra forma de corrupción que no es nueva; pero que ningún gobierno mostró interés en combatirla; menos las gobernaciones o las alcaldías en cuya responsabilidad está cuidar la propiedad que es de todos, por lo tanto, se atenta a los derechos de los demás y constituye un delito.

Siendo acuciosos en nuestro entorno, comprobaremos que todo cuanto se afirma es evidente.

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S-071117