Sucre aislada: terminales vacías y una ciudad que deja de moverse
Iván Ramos - Periodismo que Cuenta
La Terminal de Buses de Sucre parece un desierto. Los andenes vacíos, las boleterías cerradas y los pasajeros ausentes reflejan el impacto de los bloqueos que, desde este martes, paralizaron por completo tanto la terminal interdepartamental como la interprovincial.
La capital quedó incomunicada con las provincias y también con el resto del país. La última ruta que aún permitía cierta transitabilidad hacia Santa Cruz terminó cortada en las últimas horas.
El conflicto ya consume 26 días de mayo. En la práctica, casi todo el mes estuvo marcado por bloqueos y restricciones que fueron aislando lentamente a Sucre.
Los puntos más radicales se concentran en el norte de Potosí, especialmente por Ocurí y Ravelo. Hacia la ciudad de Potosí se multiplicaron los cortes en Puente Méndez, Betanzos, Otuyo y Cruce Chaqui. La ruta a Cochabamba permanece bloqueada en sectores como Aiquile, Arani y otros puntos intermedios. Hacia Santa Cruz, los cortes avanzaron por Villa Granado y otras zonas donde todavía se podía circular.
En medio del silencio de la terminal, las empresas solamente reciben encomiendas y paquetes. Las cargas serán despachadas recién cuando exista transitabilidad.
Pero el impacto no solo alcanza al transporte. También golpea al pequeño comercio que vive del movimiento de pasajeros.
Las pensiones, alojamientos, puestos de comida y tiendas cercanas a la terminal reportan una caída drástica en sus ingresos. “Ya no vendemos como antes”, lamenta Salomé, una comerciante que desde hace días espera clientes que nunca llegan.
Los taxistas también sienten el golpe. Ricardo Vedia, que lleva 41 años trabajando al volante, observa con preocupación los andenes vacíos. Dice que los pasajeros desaparecieron y que ahora pasan horas enteras esperando una carrera.
Desde la terminal, la periodista Nola Molina describe un escenario inusual: pasillos silenciosos, buses detenidos y viajeros resignados a esperar una solución al conflicto.
Mientras los bloqueos continúan, Sucre permanece detenida, aislada y en incertidumbre. La terminal, que normalmente conecta historias, viajes y encuentros, hoy solamente acumula silencio.
