MEDIO AMBIENTE
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Madidi y Pilón Lajas: Crónicas de un pasaporte a la vida

AGENCIA DE NOTICIAS AMBIENTALES

Nuestras áreas protegidas además de ser enormes y biodiversas, derrochan vida y belleza, flora, fauna y paisajes únicos, brindan servicios ambientales de valor incalculable como el constituirse en fuentes proveedoras de agua y oxígeno, entre otros. Es por todo eso que requieren recursos para su conservación y entre ellos se encuentra una iniciativa del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap): el pasaporte a las áreas protegidas nacionales de Bolivia.


El pasaporte a las áreas protegidas de Bolivia. Foto archivo ANA

La promoción y ejecución de ese documento son apoyadas por CSF Bolivia (Conservation Strategy Fund por sus siglas en inglés) en coordinación con el Sernap. Y, si bien el costo de ingreso por persona a un área protegida nacional es de 50 bolivianos, ese pasaporte que está orientado a los visitantes nacionales, les permite acceder al menos a 19 áreas protegidas nacionales por un pago único de 200 bolivianos.


Mapa de las dos áreas protegidas visitadas: PN ANMI Madidi y RBTCP Pilón Lajas

Con el fin de promover este documento entre guardaparques de áreas protegidas nacionales y operadoras de servicios turísticos, un equipo de trabajo se desplegó al norte amazónico de La Paz y así acceder a las áreas protegidas Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi (PN ANMI Madidi) y Reserva de Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas (RBTCO Pilón Lajas), aunque este último también comprende al departamento del Beni.

Las primeras aventuras


Un gusano oruga ya nos esperaba en el aeropuerto de Rurrenabaque. Foto: V. Ledezma/ANA

Apenas se arriba al aeropuerto de Rurrenabaque, del departamento de Beni, luego de maravillarnos al contemplar el ancho río Beni, sus meandros y el verdor de sus riberas desde que comenzó el aterrizaje, ya en la terminal aérea un ejemplar de la multitudinaria fauna de esas regiones se encontraba en el piso, se trataba de una especie de gusano oruga que parecía mirar atentamente a la cámara.

Después de asegurar nuestro hospedaje en un hotel de San Buenaventura, La Paz, a orillas del río Beni y observar verdes colinas rocosas cubiertas de vegetación fue posible constatar que había llovido minutos antes, pero ya estaba despejando y el clima era fresco.

Preguntamos a gente del lugar cómo llegar, muy amablemente nos indicaron que había que atravesar una pasarela y seguir un sendero que ascendía esa colina, en cualquier caso, era un sendero turístico llamado “La Cruz”.


Enseñando el pasaporte desde uno de los miradores de Rurrenabaque. Foto V. Ledezma% ANA

Entonces comenzamos a subir, era una vía angosta, pero el suelo era sólido e invitaba a continuar, de ese modo llegamos a un par de miradores: el río Beni, las poblaciones de Rurrenabaque y San Buenaventura. El panorama era grandioso, pero ya había que retornar, no conocíamos el lugar y pronto se haría de noche, así que luego de un par de horas, regresamos muy a tiempo.

Pilón Lajas: agua y pueblos originarios


En el logotipo de la RBTCO Pilón Lajas que surte de agua a Rurrenabaque, el arco y la flecha representan la riqueza cultural de los pueblos indígenas, la huella del mamífero representa la fauna y la hoja a la flora. Foto: V. Ledezma/ANA

Viernes 23 y otra experiencia inolvidable, después de promocionar el pasaporte a las áreas protegidas en Rurrenabaque, tanto en la sede de los guardaparques de la RBTCO Pilón Lajas como en algunas de las 23 operadoras turísticas situadas en esa población beniana, coordinamos con los agentes de conservación para visitar un circuito turístico de esa área protegida (AP).

No hubo mayor problema: al día siguiente debíamos estar a las 07.00 para iniciar el recorrido conjuntamente con algunos “guardas”; primero iríamos a pie para luego ser recogidos en bote e ir río arriba y visitar algunos puntos de esa reserva que cuenta con un área de 400 mil hectáreas y está situada entre Beni y La Paz situada entre Beni y La Paz.


Imagen 5, foto 5: Ingreso al sendero “La Vertiente” (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

Estuvimos puntuales y junto a los “guardas” comenzamos el recorrido del sendero turístico “La Vertiente” cruzado por multitud de estrechos puentes peatonales sobre estanques y arroyos, todo era parte de un sector en el que corrían tuberías que llevaban agua desde la RBTCO Pilón Lajas hasta la población de Rurrenabaque, al respecto consultamos con Lander Beyuma, uno de los guardaparques que nos acompañó:

“Antes no había cañerías, hacían las canaletas de las copas (troncas), partían la mitad y así iban colocando, así han hecho llegar agua hasta acá. Antes en Rurrenabaque había piletas públicas nomás, en cada manzano, sector, había una pileta pública, así era. Así nace la película “La Vertiente” (largometraje 1958), por la necesidad (de combatir) la epidemia del cólera, a medianos de los años cincuenta, narró.

Recorriendo en bote por el Río Beni hasta la Comunidad Real Beni en la RBTCO Pilón Lajas (Video V. Ledezma ANA Bolivia)

Luego de casi media hora llegamos al final, donde había un embarcadero sobre el río Beni, así que a abordar el bote que nos esperaba, allí llamados “peques” con motor fuera de borda. Tocaba visitar tres destinos: el puesto de control de “El Bala” (a ser descrito en el apartado respectivo al Parque Nacional Madidi),

El recorrido comprendería las comunidades de Real Beni y Carmen Florida.  En ambas comunidades habitadas fue posible advertir que su principal actividad era el cultivo de plátanos, arroz y maíz, así como limón y naranja.

La serpiente de tres cabezas


La figura de una enorme serpiente de tres cabezas está tallada en una roca sobre el Río Beni, a poca distancia de Rurrenabaque, sin embargo, cuando fuimos estaba cubierta por las aguas (Foto Turismo y Cultura GAM Rurrenabaque)

¿Una anaconda?, fue precisamente en el sector que Lander Beyuma también refirió una interesante historia, la de la serpiente de tres cabezas: “en una roca está tallada una serpiente de tres cabezas, antes se podía ver por el río, ahora no sé si estará dentro del agua, por ahí baja, pero ahorita es riesgoso, es peligroso por la humedad. Generalmente hay muchos mitos de esos, dicen que cuando tapa ya eso es señal de peligro; entonces la gente nativa de acá tiene mucho respeto”.

“Pero sí, hay personas aquí, pescadores oriundos, que han visto esa serpiente, han visto serpientes enormes aquí, inclusive salió en CNN, cuando filman con un dron nocturno, hay avistamientos de esas serpientes, ellos confirman que hay, destacó Beyuma.

Nuestro narrador prosiguió con la historia:

“Es como el esposo de una compañera que ya se retiró, él decía que se puede tallar eso en cualquier roca, igual pasaría, pero él ha visto a la serpiente personalmente con un compañero en horas de la madrugada, cuando la alumbran ella se acerca y se levanta como un metro y medio del agua, qué bicho más feo-dijo entonces- la cabeza era más grande que un motor”.

Real Beni y Carmen Florida


Una de las actividades en las comunidades es el cultivo y cosecha de cítricos (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

Existen dieciocho guardaparques en los diferentes puestos de control y son 400 mil hectáreas que comprende la Reserva de Pilón Lajas, situada entre los departamentos de Beni y La Paz con una biodiversidad enorme y al menos tres pueblos originarios que la habitan: tsimanes, tacanas y mosetenes. Hay 34 comunidades en los cuatro municipios que la comprenden: Rurrenabaque y San Borja (Beni); Palos Blancos y Apolo (La Paz).

Entre palmares y cañaverales, las comunidades visitadas, Carmen Florida y Real Beni, están dedicadas en especial al cultivo de caña, arroz, plátano, maíz, limón y naranja, incluso algodón, siendo la pesca, la caza y la recolección algunas actividades alternas; aunque, eso sí, cabe destacar al turismo con la creación de circuitos y otros servicios semejantes que ofertan a los visitantes tanto nacionales como extranjeros.


El Mapajo, un árbol sumamente respetado por las comunidades del lugar, ostenta fuertes raíces que lo sostienen desde todo lado (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

“Las flores también sirven para hacer almohadas, tiene algodón, bonito algodón; entonces, eso también se lo utiliza en el campo para hacer las almohadas, colchones. Bueno, también es maderable, por eso es que no pueden crecer hasta grandes”, observó Margot Pillco, otra de las guardaparques de la RBTCO Pilón Lajas quien que nos acompañó con respecto a un árbol emblema, en especial de las comunidades, ese árbol es el mapajo.

De pronto acudió el recuerdo de lo importante que es mantener la armonía con el entorno natural, esto se traduce a cuidar la naturaleza, nunca destruirla, respetar a los árboles, los animales, los ríos y la tierra. Ese es el pilar de la sabiduría de los pueblos indígenas originarios, sabiduría que requiere urgentemente ser rescatada y preservada.

“En las comunidades le tienen un respeto único al mapajo, que creen que ahí puede cobijarse el dueño del bosque”, subrayó la defensora de la naturaleza que fue consultada.

El mapajo es descrito como un árbol amazónico de gran tamaño y muy significativo en nuestro país, se caracteriza por su tronco robusto, en ocasiones con espinas y raíces como puntales que la sostienen, su madera liviana suele ser empleada en embalajes y la fibra algodonosa con que cuenta es llamada kapok y se la usa para rellenos.


Una planta similar a la “Uña de gato”, que los pueblos nativos emplean con fines medicinales para tratar diferentes afecciones y lesiones, incluso son reservorios de agua (Foto V. Ledezma ANA)

Otro aspecto que vale resaltar de los pueblos de la región, es el empleo de la medicina tradicional para diferentes situaciones, ya se trate de lesiones, resfríos, malestares, etc., hay para todo: hojas, ramas, tallos, los recursos que les ofrece la naturaleza para atender su salud son múltiples. Uno de ellos es la denominada “Uña de Gato”, respecto a la que nos habló nuestra acompañante y agente de conservación de la RBTCO Pilón Lajas.

“Uña de Gato, y esto por ejemplo que también es medicinal, mayormente los varones que van al campo se pierden en el monte y cuando no tienen agua para tomar, entonces esto también pueden utilizarlo y aparte es medicinal, te limpia los riñones, sí, esta liana que es uña de gato, de eso le sacan la corteza y eso lo venden también para tomar como mate, para cicatrizar heridas”, culminó la agente entrevistada.

Haciendo girar el trapiche para obtener un refresco de caña. Video: V. Ledezma /ANA

Y algo más, el calor alrededor del mediodía era sofocante y nuestro próximo destino sería la Comunidad de Real Beni, tras desembarcar allí y trasladarnos más adentro, donde había unas cabañas entre pasto recién cortado y plantaciones de diferentes productos como caña de azúcar, buscamos con ansias algo para beber.

Los guardaparques que nos acompañaban nos llevaron hasta un trapiche, una especie de carrusel sin techo que haciéndola girar, sirve para triturar la caña de azúcar y obtener el líquido que se suele tomar sin hacerlo hervir. La maquinaria está hecha a madera y quienes la hacen dar vueltas son generalmente varias personas, aunque habitualmente se emplean mulas, asnos o caballos para esa tarea.

El hecho era que para obtener el delicioso jugo había que ganárselo, demostrar que era merecido. Bueno, primero tres guardaparques de la RBTCO Pilón Lajas procedieron a hacer girar el mecanismo del trapiche, sin embargo, los demás no fuimos la excepción. Bueno, a empujar las vigas para hacer que una especie de engranajes, de ruedas dentadas, compriman la caña y así disfrutar del delicioso líquido de la caña de azúcar.

PN ANMI Madidi: el área protegida más biodiversa del mundo


Letrero a la entrada del puesto de control El Bala, ya en el PN ANMI Madidi (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

Pero aún faltaban algunas aventuras, se trataba del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado, el PN ANMI Madidi, desde Los Andes a la Amazonía, la segunda área protegida más grande de Bolivia con casi dos millones de hectáreas (1.895.750 has).

Luego de visitar la sede de los guardaparques en San Buenaventura e inclusive a la alcaldía y a una operadora turística del municipio, coordinamos con el cuerpo de protección de esa AP para visitar algunos puntos: primero sería el puesto de control de El Bala, luego Mashaquipe, un sitio turístico donde hay un ecolodge (alojamiento ecológico en la naturaleza), un sendero y un mirador.

Nos tocó un día soleado, pero fresco. Muy temprano, en la mañana de ese domingo, nos concentramos en la sede de los agentes de conservación para partir del puerto de San Buenaventura -donde ya nos esperaba el bote con el motor encendido-, para recorrer río arriba hasta el puesto de control de El Bala, situado en la región de la llanura oriental, al sudeste de ese inmenso parque natural.

Un guardaparque del PN ANMI Madidi enseña una maqueta de esa AP, desde cumbres nevadas al oeste, en la frontera con Perú para seguir por la región sub andina hasta las llanuras orientales (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

Después de algo más de una hora río arriba desembarcamos en el puesto de control de El Bala, allí uno de los guardaparques que nos acompañó, procedió a enseñarnos un mapa en alto relieve del PN ANMI Madidi describiendo las provincias fisiográficas y ecorregiones que comprende: cordillera oriental, región sub andina y llanura oriental, pues nos encontrábamos en esta última.

La maqueta -además de enseñar muchos interesantes lugares-, mostraba bosques, ríos, colinas, elevaciones, miradores, comunidades y otros sitios turísticos de esa enorme área protegida que comienza desde los límites de la frontera con Perú hasta el oriente donde se encuentra San Buenaventura y se extiende aún algo más al sur, pero que solo cuenta con 24 guardaparques en diferentes puestos de control.


Un arroyo de cristalinas y borboteantes aguas a poca distancia del puesto de control de El Bala (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

Antes de servirnos un refrigerio en el lugar, nos dirigimos casi a los límites del área de ese puesto de control, donde los árboles y la vegetación ofrecían un poco más de sombra, se trataba de un arroyo que entre rocas y helechos descendía al río Beni, allí ya comenzaba la espesura del bosque amazónico.

Después de permanecer alrededor de media hora en el lugar bajamos al bote otra vez, ahora para arribar a nuestro siguiente destino: Mashaquipe.

El llamado de la selva


Mashaquipe, un emprendimiento comunitario de carácter turístico, pero a pocos metros la selva llamaba, era como una especie de magnetismo al que no se podía rechazar. Foto :V. Ledezma/ANA

Y sí, luego de otra media hora, desde San Buenaventura y después San Miguel del Bala, llegamos al lugar, allí desembarcamos, efectivamente, en el sector se encontraban instalaciones para recibir a los turistas, cabañas dotadas de servicios, comedores, etc., todo en un área alfombrada con un pasto reluciente y salpicada de palmeras y arbustos florales.

Pero algunos metros a mano izquierda, entre cánticos de aves, arroyos y la espesura del bosque amazónico, parecía que la naturaleza reclamaba ser visitada, no fue posible resistirse, era el “llamado de la selva”, descubrimos un sendero y nos comenzamos a internar, éramos cuatro personas, conjuntamente a una de las guardaparques del PN ANMI Madidi que fue con nosotros.


Un claro en el sendero que de a poco se estrechaba y comenzaba la pendiente. Foto :V. Ledezma%ANA

Lo primero era -internamente y de manera silenciosa-, agradecer por estar en un lugar tan bello y pedir permiso a la naturaleza para ingresar, entonces iniciamos la caminata. La clave consistía en no desviarse del sendero, que, algo estrecho, era claro y estaba desbrozado, aunque, eso sí, un poco pendiente y constantemente atravesado de arroyos cristalinos.

Había que estar muy atento, los ojos abiertos y las manos libres, ver dónde se pisaba y es más, al sujetarse de alguna rama, de algún tronco, constatar que no haya nada que pueda lesionar, eso sí, era más necesario que nunca el utilizar guantes, no precisamente unos especiales, sino aquellos que se emplea en albañilería y en tareas semejantes.


La piel que una serpiente dejó al cambiar de envoltura luego de restregarse en las ramas (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

La biodiversidad no basta para ser descrita en un reportaje, pero, eso sí, en el camino advertimos hongos adheridos a los troncos de inmensos árboles que extendían sus raíces varios metros, de la misma manera observamos algo parecido a cáscara de cebolla, pero no, se trataba de piel de serpiente.

Más allá observamos, adheridas a los troncos de los árboles, enormes mariposas que tenían grabadas en sus alas algo así como grandes ojos que miraban atentos, nidos de termitas que colgaban de las ramas, un pequeño agujero mimetizado en el piso recubierto de hojas y tallos secos en el que se refugiaba una especie de pequeño tapir o una criatura semejante.


Un curioso termitero y más allá el refugio de un pequeño tapir (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

Inclusive, la guardaparque, mientras recorríamos el sendero en fila india, comentó una hilarante narración sobre los jaguares, pues en el sector solían ser avistados y con mayor frecuencia por las zonas de pie de monte. Narró que en una ocasión un técnico se encontró cara a cara con un jaguar al recorrer un sendero similar, entonces miró fijamente al animal, le mostró su credencial laboral de frente y finalmente el felino dio vuelta y se alejó.

Contemplando el paraíso

Panorama espectacular desde los miradores, al fondo el río Beni precedido por bosques húmedos (Video V. Ledezma ANA Bolivia)

Luego de una hora desde la salida de Mashaquipe, llegamos a un par de sitios en el que se bifurcaba el sendero, ya junto a la segunda desviación dejamos de seguir la vía principal para dirigirnos por la bifurcación que llegaba a un mirador desde el cual se observaba una amplia llanura en las riberas del río Beni.

Se trataba de un sitio cercano al Mirador de Caquiahuara, pero la vista desde allí era fantástica: bosques, río y barrancos, eso sí, la tierra era bastante deleznable, por lo que no resulta conveniente pararse al borde. Las palabras son insuficientes para detallar lo que se veía, pero, aun así, todos solicitamos a la guardaparque nos preste sus binoculares para apreciar detalladamente tanta maravilla.


Una guardaparque del PN ANMI Madidi avistando la magia de la naturaleza (Foto V. Ledezma ANA Bolivia)

Y es que el PN ANMI Madidi, además de especies arbóreas múltiples como la jatata, el pino de monte, la palma amarilla, el cedro y otras semejantes, lamentablemente todas amenazadas, también contiene una fauna entre las que resalta el jaguar, la paraba, el pecarí, el marimono, el águila arpía y una larga lista, en la que todo0s son representativos del parque más biodiverso del mundo.

En el nombre de la vida

La crónica no estaría completa si no hace mención a un aspecto que desde hace mucho tiempo es una amenaza para las áreas protegidas, como es la minería cooperativista aurífera. Recientemente la Armada desbarató cuatro campamentos mineros ilegales al interior del Madidi.


Guardaparques y efectivos de la Armada juntos para proteger nuestras áreas naturales, en este caso el PN ANMI Madidi. Foto: Mónica Machicao Pacheco/Ministerio de Defensa

Así es, efectivos de la Armada Boliviana, con el apoyo de pueblos originarios y guardaparques del PN ANMI Madidi, en el sector del río Tequeje, realizaron una contundente operación destruyendo los campamentos de mineros clandestinos que explotaban oro sin ningún tipo de autorización ambiental. Ahora se quiere que ello se haga efectivo en todas las pareas protegidas del territorio nacional.

El operativo incineró los equipos como motobombas y las herramientas utilizadas para esa tarea dañina que, sin embargo, ello demuestra que solamente con actitudes de esa naturaleza se puede dar un respiro a la biodiversidad, porque ello está en la misma línea que el pasaporte a las áreas protegidas nacionales, actuar por la vida y la naturaleza.

En medio de la majestuosidad de la naturaleza (Video V. Ledezma ANA Bolivia)