Opinion
El estrangulamiento de la formalidad
Buscando la verdad
Gary Antonio Rodríguez Álvarez
Jueves, 10 Agosto, 2017 - 11:19

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El derecho de una persona termina donde comienza el derecho de otra y en una sociedad civilizada, las autoridades deberían hacer cumplir las leyes para impedir su menoscabo:

“Durante diez días hemos sido testigos de un bloqueo en la frontera con Argentina, tan absurdo como perverso, donde supuestamente más de mil personas que se dedican al tráfico ilegal de mercancías -lo que se conoce como contrabando hormiga, camuflado como tráfico fronterizo- paralizaron la zona. Hablamos de los Señores Bagalleros.

El objetivo del bloqueo tanto del puente internacional como de la vía férrea era estrangular la formalidad de las importaciones de maíz, trigo y harina que realizan tanto la industria como importadores legalmente establecidos, quienes pagan sus tributos aduaneros y sustentan los cada vez menos empleos formales, además que generan alimentos para todos los bolivianos.

Sin duda esto es un atentado a la legalidad y preocupa la pasividad con la que se encara el problema queriendo jugar al cansancio de los bloqueadores sin ver el enorme perjuicio que se causa a la economía del país.

Es aún más penoso ver la desesperación de los sacrificados exportadores bolivianos de bananos, palmitos y otros productos que se exportan a la Argentina, quienes en diez días de bloqueo han tenido que sopesar la pérdida de productos, el incumplimiento de entregas, el encarecimiento de sus costos y el deterioro de su confiabilidad como proveedores de un mercado tan exigente y competitivo, como el argentino. La pregunta es: ¿quién resarce los daños de diez días de bloqueo? La respuesta es obvia: nadie.

El problema es que los Señores Bagalleros quieren que, además de la franquicia que ya se tiene para el tráfico fronterizo, se les permita realizar Despacho de Menor Cuantía (hasta USD3500.-) sin el pago de aranceles, sin permiso sanitario y sin el cumplimiento de las formalidades que se exige a las industrias e importadores habituales.

¡Gobernantes y gobernados debemos entender que el problema del bloqueo de carreteras y puentes no es un problema social sino delincuencial y perverso, que atenta flagrantemente contra la sociedad y la economía, por tanto, la respuesta debe ser a la medida de su naturaleza!

El supuesto problema social que origina el acto delincuencial de bloquear es harina de otro costal y responsabilidad de a quien le toque” (Lic. Antonio Rocha Gallardo, Presidente de la Cámara Regional de Despachantes de Aduana de Santa Cruz de la Sierra, portavoz de muchísima gente perjudicada…).

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional

 

Santa Cruz, 2 de agosto de 2017